domingo, 24 de julio de 2016
LA LINDA DUEÑA DE MIS SUEÑOS
La linda dueña de mis sueños, de mis ilusiones, que larga es la noche mirando al antaño hermoso cielo buscando la luz de tu sonrisa, esa que iluminaba mi vida y me confiaba a tu lado mientras te amaba, abrazando tu hermosura mientras mis labios recorrían tu cuerpo, sedientos de ti, de tu amor, de tu entrega, de mi entrega.
Tristes y oscuros nubarrones ocultan el brillante y precioso azabache de tus ojos, espesa cortina tejida por mi. ¿Donde tu risa, esa que me sacudía el alma en una alegría transformadora como los bellos rojos del amanecer venciendo las siniestras sombras de la triste noche convirtiéndome en el hombre más feliz del universo entero? ¿Donde tu voz cariñosa, complaciente, que me elevaba hasta olímpos insospechados y solo habitados por dioses? ¿Donde tu maravillosa presencia que aún en tu ausencia me acompañaba por campos floridos de radiante dicha en los que sentía un amor intenso por tu existencia?
Ya no están. Me encuentro en la temible soledad del desamor, varado entre hirientes rocas desoladas por anhelos y esperanzas rotas por mi ceguera, por no ser capaz de ver que la más preciada flor se marchitaba, que tu alegría natural se apagaba a mi lado, que la luz languidecía. Y así me encuentro, rodeado de recuerdos, de tu recuerdo, intentando recoger los pedazos de mi alma, huérfana de lo que más amaba, de lo único que amo, de tí, mi hermoso laurel de eterna primavera.
¿Merece la pena sin tí? ¿Merecen la pena los días sin sol? ¿Merece la pena una vida sin tu presencia? Es lo que tengo, cadena perpetua en soledad, conviviendo con el enorme tormento de tu ausencia.
Cumpliré mi pena, mi condena, hasta el último día en el que el consuelo del redentor descanso me cierre los ojos y quizás, quizás entonces pueda olvidar que una vez lo tuve todo para ser feliz e, infortunado e inconsciente jardinero, lo dejé perder.
jueves, 14 de julio de 2016
SIN DEFENSAS
La negra tormenta avanzó. Gotas frías directas al corazón desnudo, descubierto en confianza, abierto y sin defensas por la más completa confianza hacia quien le había conquistado sin ningún tipo de prevención. El corazón solo, frente a la oscura masa que le cercaba, firme, seguro en ella, seguro de ella. Su vida, sus latidos, todo él entregado sin reserva alguna a quien suponía incapaz de hacerle ningún tipo de daño, menos aún esa certera puñalada que le atravesó empujada por el cruel vendaval del que ni supo ni quiso protegerse si lo vió venir. Ella no, de ella nunca esperó daño alguno, cuando menos esa penetración brutal en sus entrañas que le destrozó, que le reventó dejándolo sin capacidad de reacción alguna.
Solo dolor, dolor intenso, terrible, con ganas de pararse, de abandonar todo, de dejarse llevar por el sufrimiento tan bestial que sentía y marcharse de una vez, dejar ya al guionista que siguiera su trama como quisiera pero sin contar con él, abandonar ese horrible guión que le había tocado en el reparto y descansar, descansar de una vez.
¿Para que quieres la vida si solo la querías por ella, si solo luchabas por ella? Si solo por ella te enfrentabas a lo que fuera. Si solo ella importaba, si solo ella existía.
Tanto sufrimiento aguantado era solo la avanzadilla del que quedaba por venir, del que ya ha llegado. El anuncio de ese frío e intenso dolor que me paraliza el alma, que me imposibilita la menor defensa ante él si quisiera defenderme, porque no quiero, quiero que la ola inmensa que ha barrido mi esperanza, mis ilusiones, se me lleve también al fondo de ese océano gélido, crudo, donde esa extensa soledad abrace mi alma, mi ser, y me deje quieto, parado, detenido para la eternidad, sin ver a nadie, sin hablar con nadie, sin comunicarme con nadie. ¿Para que alguien? Si ella, la dueña de mi confianza, la diosa de mi vida, la fuente de la que emanaba la fuerza de la que bebía, ha provocado este tsunami que barrió el sentido de mi existencia, ¿como hablar, ver, estar, con otras personas?
Que reposen mis restos destrozados y dispersos para siempre en ese mar de dolor y sufrimiento, de soledad, de tormento.
Una respuesta, una esperada respuesta era lo que aguardaba. Nunca imaginé que vendría en forma de potente mazazo. De ella no, de ella nunca. Y todo mi ser, todo yo, saltó fragmentado, explotó dentro de mi como la más inesperada y exterminadora bomba dejándome completamente roto, destrozado. Solo sujeto a este inhóspito escenario por la envoltura carnal que desgraciadamente se resiste a seguir los pasos de mi espíritu machacado.
Triste destino sin ella, negra existencia sin ilusión, sin esperanza, sin fé. Como dice el refrán, hasta que el cuerpo aguante. Quiera Dios, si es que existe, que sea poco, porque pese a todo, la quiero.
miércoles, 6 de julio de 2016
LOS MILAGROS SE REPITEN A VECES, Y LA LA ESPERANZA VIVE ESPERANDO
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....
(Mario Benedetti)
Se que eres tu, la que se hace hueco en mi mente, la que vive en mi sangre, la que poco a poco hizo que este corazón, tocado ya por desastres de años de no conocerte, de no encontrarte, de la certeza de que en algún lado tu risa alegraba, aún viviendo todavía sin la luz que desprendes, la existencia de otros, que quizás no te buscaban con la pasión, con la necesidad con la que cada respiración me sacudía llenándome de angustia porque se pasaba la vida y no te hallaba por más que mi insistente anhelo me acuciaba y me exigía tu encuentro.
Se que eres tu mi Dorado, la parte que me faltaba del alma, que me tenía sin fuerzas, porque conocí la multiplicación de la fuerza, de los colores, de los sabores, de los olores, de la vida al verte, al escucharte, al acariciar tu pelo, al notar tu respiración junto a la mía. Al sentir que aunque no estuvieras esa noche, mi cuerpo, inconscientemente dormido dejaba tu sitio libre para el tuyo mientras mi brazo se estiraba para, en tierna captura, reposar apoyado en tu cintura mientras mis pensamientos, libres por fin, se adentraban en caminos celestiales, entre estrellas de las que me reía ante su inutilidad al querer competir con el brillo de tus ojos, alegres, vivos, que rellenaban esa inquietud que desapareció al saber que estabas allí porque querías, sin presiones, sin ataduras que después no supe evitar.
Por eso ahora se que es difícil que ese hueco entre mis sábanas se vea ocupado, que no vendrás, que la fortaleza que me dabas, la seguridad de ser completo, se va diluyendo con los días, que las noches son más frías, los días más crueles, y que la distancia cada vez es mayor. Aún asi, cada noche, en sueños, salgo a buscarte, intentando que tus labios se encuentren los míos, que mi brazo repose encima tuyo y acabar con la burla de las estrellas al no estar tu anulando su estúpida luz, que me recuerda cada momento, al mirar hacia el firmamento, que tu no estás, que esa débil luz no es tuya, que no estoy completo, que me falta el aire, que solo cuando en el duerme vela veo en mi mente tu silueta, brillante, alegre, noto aún que vives en cada centímetro de mi cuerpo, en mi pensamiento, en cada una de mis acciones, en cada gota de lluvia que disfruto, en cada risa que escucho, en cada instante. y eso me empuja cada día a levantarme, preguntándome, ¿será hoy? y espero, como solo esperan los enamorados, con esa bendita locura de creer que un día, puede ser mañana, pasado, al otro, no se, pero.....los milagros se repiten a veces, y esa, esa es mi única esperanza.
domingo, 8 de marzo de 2015
CANSADO, VIEJO, ROTO
Lo dió todo. Lo empleó a fondo. Lo entregó sin preocuparse de su sufrimiento. Si dolía no importaba, continuaba dándolo. Hoy ya está cansado, muy cansado. Demasiados esfuerzos, demasiados sufrimientos, demasiados palos. Hoy ya se le nota roto, sin fuerzas, tan solo para acercarse
a su querida taberna y que dé ahí sus últimos latidos antes de desaparecer.
Seguramente nunca ya lo veremos por la Taberna recitando sus poesías, cantándonos sus amores, intentando llevarnos allí donde dos bailaban en la luna, enseñándonos esa bella flor quemada por el viento, o las palabras de Cortazar, de Machado, Benedetti, Rosales, Byron, Scheley y tantos y tantos otros. Calmando al Cipri de sus enfados y nervios o a Isabel de los dolores de sus cristales rotos en el estómago. Contando a Manoli que siempre se vive di hay amor y recuerdo, o como últimamente, acompañando a Yu en su primer café de la mañana.
El estaba ahí, desaparecía por un tiempo y volvía. Hoy está cansado y viejo. El último palo lo ha roto de verás, ha explotado en mil trozos que el Cipri intentará reunir y engarzar, pero el viejo corazón del.mono rojo ya no aguanta mucho más.
Es una tristeza que inunda la Taberna, máxime cuando el Cipri ha prometido que si el jodío mono se lleva su corazón, o viceversa, la Taberna será demolida como tumba inaccesible de tanto amor aquí desarrollado, escrito, leído, vivido.
Una faena el último palo, una buena y gran faena.
viernes, 6 de marzo de 2015
SIN PALABRAS
Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.
Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...
Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...
Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?
Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.
(José Hierro)
(José Hierro)
Los labios...los labios sellados,fundidos, mudos. ¿Como me entiendo contigo?
El silencio mandando, el abanico se agita, la gente nos mira, no entiende sonrisas, no entiende de uniones, de conexiones inalambricas de cuerpo a cuerpo, de mente a mente.
El gris se marchita con la luz del entendimiento cómplice, del vuelo de ideas, del compartir momentos intensos a kilómetros de distancia, con solo pensamientos de mi hacia ella, con ida y vuelta, trayendo y llevando mensajes encriptados por códigos creados por inconscientes deseos.
La luz se abre camino entre paredes de niebla , alejando fantasmas, engendros malditos de amores pasados, de tiempos ya muertos, de pasiones furtivas, momentos matados.
La noche maldita del alma vencida se retira, triste, dominada por la canción alegre del gesto amoroso, con la mirada cómplice, del guiño travieso, del dedo enlazado, de la mano nerviosa, de la boca callada. El pie que me roza, con la pierna próxima, apretado y preso el brazo , el costado pegado.
¿Empiezo a ser libre, o tan solo el deseo de serlo, de sacudirme el espeso manto del abandono cruel?
No hay de vuelta nada. Nos queda la palabra, ¿para que nos queda la palabra?
jueves, 5 de marzo de 2015
EL ADIOS MÁS INTENSO, EL MÁS LENTO.
Amor mío, amor mío. Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo.
Y acaba de irse aquella que nos quería. Acaba de salir. Acabamos de oír cerrarse la puerta.
Todavía nuestros brazos están tendidos. Y la voz se queja en la garganta.
Amor mío...
Cállate. Vuelve sobre tus pasos. Cierra despacio la puerta,
si es que
no quedó bien cerrada.
Regrésate.
Siéntate ahí, y descansa.
No, no oigas el ruido de la calle. No vuelve. No puede volver.
Se ha marchado, y estás solo.
No levantes los ojos para mirarlo todo, como si en todo aún estuviera.
Se está haciendo de noche.
Ponte así: tu rostro en tu mano.
Apóyate. Descansa.
Te envuelve dulcemente la oscuridad, y lentamente te borra.
Todavía respiras. Duerme.
Duerme si puedes. Duerme poquito a poco, deshaciéndote,
desliéndote
en la noche que poco a poco te anega.
¿No oyes? No, ya no oyes. El puro
silencio eres tú, Oh dormido, Oh abandonado,
Oh solitario.
¡Oh, si yo pudiera hacer que nunca más despertases!
(Vicente Aleixandre)
Varado, mutilado, impedido para andar por los caminos que marcan los impulsos del corazón abandonado. No es la falta de miembros, es la falta de espíritu, es la falta de ánimo, la castración sentimental sufrida conlleva la amputación mental del cuerpo.
No puedes caminar, porque el enfrentamiento de nuevo a un sentimiento fuerte produce el anquilosamiento del sistema defensivo, y solo queda el escondite entre silencios y latidos muertos, la cabeza perdida entre preguntas huecas, huérfanas de respuestas.
La desconfianza altiva, insultante hacia uno mismo, el repudio del yo profundo y sus sentimientos, la deserción del yo, la negación del tu. Daños profundos, colaterales, ocasionados quizás por acción involuntaria pero certera, permanentemente tocados, humillados, heridos.
El coma del interno sentido compartido, la muerte del instinto más primario, la atracción de otro ser clavado en la profundidad de la química más intensa, el amor. No hay resurrección, no hay antídoto. El abandono hizo su labor, la soledad privando hasta del abandonado, la difuminación de la libertad al cercenar la voluntad del individuo, la muerte más lenta y cruel, el olvido hasta de uno mismo, la ausencia de cualquier soporte protector mental, el adios más intenso y el más lento. La nada, el frío cero absoluto.
Condenado. Ejecutado.
miércoles, 4 de marzo de 2015
TENGO MIEDO
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
No me canso. Llegaste cuando la oscuridad me infiltraba el pensamiento, cuando la noche se hacía eterna, cuando el frío entraba por las venas convirtiendo en gris mi existencia, y aún asi tengo miedo. No me canso pero tengo miedo.
Tengo miedo de darme una oportunidad, de perder las únicas ramas que me quedan como vestigio de que una vez viví. Tengo necesidad, esperanza, urgencia, alegría, pero siento miedo. Siento miedo al fracaso, a la decepción, al ser gris que la acompaña, al dolor del abandono, al terror de la soledad impuesta.
Y te niego y me niego como siempre, al comienzo del día, para luego recaer y sucumbir a la imperiosa necesidad de verte, de tocarte, de olerte, de mirarte, de abrazarte con cualquier excusa tonta y susurrarme sigilosamente que no está bien, que te engaño y que me engaño, que el fracaso está presente, la decepción agazapada, el gris camuflado entre colores más vivos para no delatar su existencia, el dolor amenazando tormentas de abandono y la soledad llamando mientras a esa puerta que me niego a abrir porque tengo miedo.
Que miedo y también cuanta esperanza de volver a verte mañana.
Tengo miedo de darme una oportunidad, de perder las únicas ramas que me quedan como vestigio de que una vez viví. Tengo necesidad, esperanza, urgencia, alegría, pero siento miedo. Siento miedo al fracaso, a la decepción, al ser gris que la acompaña, al dolor del abandono, al terror de la soledad impuesta.
Y te niego y me niego como siempre, al comienzo del día, para luego recaer y sucumbir a la imperiosa necesidad de verte, de tocarte, de olerte, de mirarte, de abrazarte con cualquier excusa tonta y susurrarme sigilosamente que no está bien, que te engaño y que me engaño, que el fracaso está presente, la decepción agazapada, el gris camuflado entre colores más vivos para no delatar su existencia, el dolor amenazando tormentas de abandono y la soledad llamando mientras a esa puerta que me niego a abrir porque tengo miedo.
Que miedo y también cuanta esperanza de volver a verte mañana.
sábado, 28 de febrero de 2015
LA PALABRA, SIEMPRE LA PALABRA.....¿Y TU?
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
(Blas de Otero)
Cerré los ojos, me dormí tranquilo, confiado, pensando en que quizás en mis sueños tendría la suerte de encontrarla como era, después de muchos años juntos, joven e ilusionada, con su mano estrechándome la mía y la mirada fija en el futuro.
Cerré los ojos con la paz del que ciegamente se entrega, con la serenidad del que sabe en lo alto siempre estaría ella, presta a lanzar un cabo al que agarrarse y sabiendo que con su vigilia centinela nunca me hundiría.
Cerré los ojos y al abrirlos todo había desaparecido. El oleaje golpeaba con fuerza el malecón de mis sentimientos, produciendo lágrimas que se perdían entre las lágrimas que el mar de la soledad soltaba furioso contra mi. No había mano, ni centinela, ni cabo. El mismo peso de mi existencia me hundía, me hunde, y tan solo las ramas que brotaron de tanto amor mantienen a flote una cabeza que lucha por tener lo único que la queda, la palabra, las bellas palabras con las que puedo recordar momentos ya olvidados por mi antiguo sostén pero que se mantienen vivos construyendo una esperanza que sé falsa, que no se mantiene pese a las maderas que la sostienen como bateas ancladas en un tiempo humillado y vencido, quizás trabajado a base de días de tranquila rutina que no resultaron como mi ciega confianza creía.
Si como dice el poeta, si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, tengo seguro que nunca perdí la voz en la maleza, que siempre mantuve la palabra como cimiento de mi bamboleante existencia, y esa es la única certeza de hoy, saber que me queda la palabra, preciada llave para abrir caminos nuevos, prometedores y atrayentes. La única pena es que es llave y no machete para salir de la espesura oscura de esa selva abandonada en la que me encontré al abrir los ojos que cerré tranquilo, confiado.
Ahora ya solo me queda la palabra, y una pequeña, diminuta esperanza en el horizonte, quizás eso que al final parece dislumbrarse sea la senda nueva que permita cerrar de nuevo los ojos, pero, ¿será suficiente la palabra? es lo único que me quedó, que poseo, que vence las ganas de abrazarse a la oscuridad y permanecer en ella hasta que llegue la eterna Parca y enlace mi mano entre las suyas. La palabra, siempre la palabra, ¿y tu?
domingo, 14 de julio de 2013
...POR LAS NUEVAS ILUSIONES DE ENTERRAR LO PASADO COMO MUERTO.....
Yace pintado Amante,
De amores de la Luz muerta de amores,
Mariposa elegante
Que vistió rosas y voló con flores;
Y codicioso el fuego de sus galas
Ardió dos primaveras en sus alas.
El aliño del prado
Y la curiosidad de Primavera
Aquí se han acabado,
Y el Galán breve de la Cuarta Esfera
Que con dudoso y divertido vuelo
Las lumbres quiso amartelar del Cielo.
Clementes hospedaron
A duras Salamandras llamas vivas;
Su vida perdonaron,
Y fueron rigurosas, como esquivas,
Con el galán idólatra que quiso
Morir como Faetón, siendo Narciso.
No renacer hermosa,
Parto de la ceniza y de la muerte,
Como Fénix gloriosa
Que su linaje entre las llamas vierte,
Quien no sabe de amor y de terneza
Lo llamará desdicha, y es fineza.
Su tumba fue su Amada,
Hermosa sí, pero temprana y breve;
Ciega y enamorada,
Mucho al Amor y poco al Tiempo debe;
Y pues en sus amores se deshace,
Escríbase: Aquí goza, donde yace.
De amores de la Luz muerta de amores,
Mariposa elegante
Que vistió rosas y voló con flores;
Y codicioso el fuego de sus galas
Ardió dos primaveras en sus alas.
El aliño del prado
Y la curiosidad de Primavera
Aquí se han acabado,
Y el Galán breve de la Cuarta Esfera
Que con dudoso y divertido vuelo
Las lumbres quiso amartelar del Cielo.
Clementes hospedaron
A duras Salamandras llamas vivas;
Su vida perdonaron,
Y fueron rigurosas, como esquivas,
Con el galán idólatra que quiso
Morir como Faetón, siendo Narciso.
No renacer hermosa,
Parto de la ceniza y de la muerte,
Como Fénix gloriosa
Que su linaje entre las llamas vierte,
Quien no sabe de amor y de terneza
Lo llamará desdicha, y es fineza.
Su tumba fue su Amada,
Hermosa sí, pero temprana y breve;
Ciega y enamorada,
Mucho al Amor y poco al Tiempo debe;
Y pues en sus amores se deshace,
Escríbase: Aquí goza, donde yace.
(Francisco de Quevedo)
Rocé la gloria del pasado con mis dedos después de vivir años en ella. Me quemé con el fuego de los sueños y pasé a cenizas mi vida entera. Y mezclado con el barro de la tierra, desplegué de nuevo etéreas alas que por fin me levantaron de la hoguera, apagada por las nuevas ilusiones de enterrar lo pasado como muerto y empezar a volar de nuevo en los colores que de siempre acompañaron mi camino.
Ni una mirada atrás de despedida, ni una lágrima pendiente retenida; ni una flor, ni una palabra, solo pasos, seguros pasos, convencidos de que nada nos ofrece en cada tramo lo enterrado, lo vivido, lo perdido; ni la chasca ya apagada, oscura y fría da calor ni tiene brasas escondidas entre el hollín que la afea, que la ahoga, y que entre el agua que la mata está vencida.
Ahora vuelo victorioso entre las nubes, sin pensar que me empuja, que me eleva, tan solo me dejo llevar por ese viento del sur que donde quiere, él, con su apasionada fuerza, me convierte, se me lleva. Y yo, mirándome en los reflejos de luz que la luna, amable crea, me veo feliz y alto, allí donde los sueños no llegan y donde el que llega, no sueña.
jueves, 11 de julio de 2013
LA VIDA ES MUCHO
Ya perdoné errores casi imperdonables,
traté de sustituir personas insustituibles,y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso,
ya me decepcioné con personas
cuando nunca pensé decepcionarme,
mas también decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger,
ya me reí cuando no podía,
ya hice amigos eternos,
ya amé y fui amado,
pero también fui rechazado,
ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad,
ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también ¡"rompí la cara" muchas veces!
Ya lloré escuchando música y viendo fotos,
ya llamé sólo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa,
ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
...tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo).
¡¡Pero sobreviví!!
¡Y todavía vivo!
No paso por la vida...
y tu tampoco deberías pasar...
¡¡¡Vivír!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y...
LA VIDA ES MUCHO...
¡para ser insignificante!
(Charles Chaplin)
sábado, 8 de junio de 2013
A TI, MI AMIGA, O VICEVERSA.
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pense en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios por ti.
(Jorge Luis Borges)
Escucharte, y acoplar entre mis manos tus mundos, tus sueños, tus problemas. ponerme en tu piel y sentir lo que sientes como si fuera mío el dolor cuando lo tienes o la alegría cuando te llena. O viceversa.
Visualizar los momentos que me cuentas y dejarte hablar de ellos sin complejos. O viceversa. Confesarte y confesarme sin congojas ni tabúes, sin condicionantes de sexo o de mojigatas y edulcoradas frases "convenientes", libres para hablar de todo al saberlo todo, libres de escucharlo todo al comprenderlo todo, el uno del otro, el otro del uno.
Sin cadenas sentimentales que delimiten ni me fuercen a enterrarte entre lineas inventadas por las que tu no te muevas, o viceversa. Dejarte correr por tus ideas y animarte a desarrollarlas aunque no las comparta, o ver como te lanzas al vacío y mirar como sonríes al hacerlo sonriendo al mismo tiempo yo, al verte flotar entre nubes, contenta, feliz.O viceversa. Y llorar contigo cuando tus ojos sudan y prestarte mi hombro y mi pañuelo mientras preparo una copa y me dispongo a escucharte, o viceversa, cuando me apoyo en tí para seguir caminando contándote mis historias mientras dejas lo tuyo para más tarde, priorizando lo mío a cualquier cosa, o viceversa.
Y es que soy tu amigo, solo eso, tu amigo, o todo eso, tu amigo, y viceversa, y ni quiero nada de ti, ni espero nada de ti, tan solo tu oido, tu palabra y tu mano para levantarme apoyado en tu amistad, o viceversa.
viernes, 7 de junio de 2013
LA CARTA
Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.
Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.
Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.
(Miguel Hernández)
Y el viento del sur me trae palabras, pensamientos plasmados en las fibras de árboles triturados para formar el papel que ahora tengo entre mis manos, alegres manos en las que los dedos cobran vida propia siguiendo cada carácter, señalando cada punto, jugueteando con las tildes y siguiendo el contorno sinuoso de las letras torcidas hacia la izquierda que, retratando sus sentimientos, se me clavan como pequeños dardos en el alma enganchada en aquella tierra lejana en el tiempo pero que por eso del juego del aire entre montañas llega hasta mi buzón, al lado de mi puerta, llamando directamente al corazón, enfermo de amor por ella.
Nunca supo la cartera que no fue nada más que la racha final del viento que lanzó sobre la ventana susurros de amores tempranos, besos silenciosos con la firma de un " te quiero", el sentir maduro de su palabra.
sábado, 25 de mayo de 2013
JUNTOS PERO NO VIVIDOS, TRISTEMENTE NATURALES
Me están mirando en tus ojos
los ángeles del instante,
los ángeles que han perdido
la memoria al contemplarse.
Me estoy reuniendo en tus brazos;
te siento casi quemándome;
arden el tronco y las ramas
pero las hojas no arden.
Estamos juntos, sin vernos,
repetidos y distantes,
juntos pero no vividos,
tristemente naturales.
(Luis Rosales)
Juntos en la distancia, unidos en el tiempo compartiendo el mismo espacio. LLenando nuestras vidas de palabras, palabras de amor y compañía, a saltos, por periodos, como si cuando las carencias del otro, perdido por el mundo, se hicieran necesarias para aguantar otro tramo de la vida para luego decir adiós sin pronunciarlo, sencillamente desapareciendo en la seguridad de que pasado un tiempo, de nuevo la unión a la que condenados estamos desde que nos vimos por vez primera, atraerá como el polen a la abeja, el uno en busca del otro. Eterna y dulce condena.
Como dice el poeta, estamos juntos, sin vernos, repetidos y distantes, juntos pero no vividos, tristemente naturales.
sábado, 18 de mayo de 2013
MIS PÉRDIDAS SE COMPENSAN Y CEDE MI AMARGURA
hago comparecer a los recuerdos,
suspiro por lo mucho que he deseado
y lloro el bello tiempo que he perdido,
la aridez de los ojos se me inunda
por los que envuelve la infinita noche
y renuevo el plañir de amores muertos
y gimo por imágenes borradas.
Así, afligido por remotas penas,
puedo de mis dolores ya sufridos
la cuenta rehacer, uno por uno,
y volver a pagar lo ya pagado.
Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas
se compensan, y cede mi amargura.
(William Shakespeare)
Padre de mis recuerdos, protagonista también de los mismos, cuando noto la persecución que en ocasiones sufro por parte de ellos, los evoco, los provoco, los traigo de nuevo ante mí para revivirlos, disfrutando de nuevo de la compañía de bellas mujeres que por mi vida pasaron, dejando que las lágrimas se escapen de mis ojos cuando veo sus manos, como entonces, diciéndo adios en un último momento compartido.
Rememorando atrayentes palabras de interminables conversaciones, bién recitando poesía, bién cantándolas con la voz fea que siempre fue mi compañera, pero en susurros a la oreja de alguna muchacha que en complicidad poética sumaba los versos alegrando mi tono de profano.
Pero siempre, siempre acabo con tu imagen sobre todas, vencedora del tiempo y el espacio, presente desde siempre en mis sueños, alejando otras visiones pasajeras, quedándote victoriosa en mis pasadas vivencias y alzándote grande, bella, hermosa entre las brumas de mi pensamiento hambriento de ti.
Solo entonces, "mis pérdidas se compensan, y cede mi amargura.
jueves, 7 de febrero de 2013
...EL ÚLTIMO CANTO DEL SOL, BELLO COMO EL DEL MORIBUNDO CISNE...
cuando llega la tarde. Y hay un orden
en Otoño y un lustre en su horizonte
que el estío prohíbe al ojo humano
hasta hacernos creer que es imposible.
Así pues, deja que tu fuerza
-talla naturaleza, cuando joven-
provea a mi existencia venidera
de sosiego, a mí que te venero
con cuantas formas te contienen,
a mí, hermoso Espíritu, a quien diste
el temor de sí mismo y amor al ser humano.
Cuando ya clarean las primeras nieves los años vividos reflejados en nuestras caras; cuando la serenidad debería ocuparse de nosotros apagando ese fuego intenso de juventud, apareces, abierta para mi como la rosa que muestra sus secretos al paciente jardinero, reservándose tras agudas espinas, temerosa, de otros ojos, desconfiada y silenciosa, casi en secreto, camuflada entre una maleza artificial creada por ti para esconderte.
Esos últimos rayos de luz de un sol que muere en ese día, anunciando regeneración futura al dia siguiente, apenas calienta los días transcurridos y más que calor deslumbra la mirada añeja del pasado.
¿Quien como Jorge Manrique tuviera el don de la palabra para trovar los versos que su pluma plasmó en el papel y que ahora el moribundo rayo de sol me trae a la memoria?.....Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando; cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Ahora, con los ojos entrecerrados por el último canto del sol, bello como el del moribundo cisne, pienso y recuerdo, casi tatareando, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado...
viernes, 25 de enero de 2013
INVIERNO EN LA MENTE
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.
Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.
Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.
Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.
Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.
La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.
Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.
(Pablo Neruda)
Un periodo de reflexión, de tranquilidad entre tanta pasión pasada, un letargo en el invierno de la vida, quietud, serenidad mezclada con cierta confusión sentimental. Sorprendido en la última postura en la que el Viento del Sur me modeló con su fuerza.
Pero fundamentalmente desconcierto, perdido entre un batido de sentimientos y pensamientos no siempre tranquilizadores.
Invierno en mi vida, en mi mente. Adormilados los sentidos. Esperando alguna reacción con los primeros rayos de sol, (¿esperanza?). Silencio, inmovilidad, ¡¡¡¡¡¡¡alarma!!!!!!!
domingo, 2 de diciembre de 2012
AHORA MAREPI Y EL CIPRI ME MIRAN Y SONRÍEN. ELLOS SABEN EL MOTIVO
rodeaste mi insomnio. ¿Apartabas así
la noche desvelada, bajo la luna presa?
tu soñar me envolvía, soñado me sentí.
(Jorge Guillén)
Allí estabas por fín, sentada en la Taberna, esperando que dieran las seis, y allí estaba yo también, nervioso, con la ilusión acumulada de años que apagaba ese miedo interno del que te diría, cuales serían mis primeras palabras, como tu reacción, como la mía.
Con una sonrisa el Cipri nos miraba desde la barra, como si supiera desde siempre que esto ocurriría, y a su lado Marepi, riendo, mirándonos mientras nosotros sin ver a nadie, solo a nosotros, atrapado por tu voz, que difuminaba mi sentimiento de culpa compartiendo generosa el generador de la distancia en estos años.
Tu voz, de nuevo tu voz en mis oidos, penetrando hasta lo más íntimo, llegando al corazón y grabando en él de nuevo las palabras de un te quiero que agarraron al instante sus raices en el campo abonado de mi amor siempre presente por tí.
Nueva cita, nueva sensación la de compartir mesa contigo en esta Taberna en la que bebí durante tanto tiempo mi soledad mientras pensaba en lo que harías, en donde estarías, en si pensabas en mi, en si el sentimiento era mutuo.
Era así, compartido, durante años que pesaban como siglos y que ahora es como si ayer fuera la última vez que nuestras manos se rozaron, se tocaron, se estrecharon. Escuchaba tu voz por el teléfono y me parecía estar a tu lado, sentados de nuevo en esa valla del instituto que hace años despareció, apoyados en su verja nuestra espalda mientras nuestros dedos jugueteaban con las manos enlazadas y tu, vergonzosa, escondias la cara en mi hombro si alguien se acercaba.
Tus palabras, tu voz, caricia dulce, esperada y deseada como nada. Ahora anhelo la próxima ocasión, cercana, muy cercana pero sentida lejana, egoista que soy al escuchar todavía como me hablabas, y ya se me hace tarde el volver a sentirte, a escuchar que nunca me olvidaste, que como yo al levantarme pienso cada día en ti, tu has pensado en mi durante estos largos años de exílio físico, y sentir que la distancia no existe cuando se quiere que no exista, que hasta el tiempo se para para los amantes y que tan solo unas palabras, te quiero, recompensan las noches de recuerdos y cervezas en la Taberna del Mono Rojo en la soledad de una mesa.
Ahora Marepi y el Cipri me miran y sonríen. Ellos saben el motivo.
viernes, 30 de noviembre de 2012
QUE LARGA ESPERA, MI DAMA
Veo mejor si cierro más los ojos
Que el día entero ven lo indiferente;
Pero al dormir, soñando te contemplan
Y brillantes se guían en lo oscuro.
Tú, cuya sombra lo sombrío aclara,
Si ante quienes no ven tu sombra brilla,
¡Qué luz diera la forma de tu sombra
Al claro día por tu luz más claro!
¡Ay, qué felicidad para mis ojos
Si te miraran en el día vivo,
Ya que en la noche muerta, miro, ciego,
De tu hermosura la imperfecta sombra!
Los días noches son, si no te veo,
Y cuando sueño en ti, días las noches.
(William Shakespeare)
Cuantas veces mis pasos entre las hojas caidas del otoño me llevaban el pensamiento hacia ti, mirando el teléfono callado por el que asomaba una fotografía tuya del pasado, y cuantas he soñado que ese mismo teléfono susurraba mi nombre con tu voz y te hablaba, sentado en el bordillo mojado por la lluvia, rodeado de esas hojas pequeñas amarillas que resaltaban en el gris del día comenzado.
Parece que, como campana que se acerca a la hora, el tiempo del teléfono ha llegado, y tu voz no será sueño entre floresta, sino realidad que el gris aleja. ¿Que decirte ahora que la fotografía cobra vida y como duende salido entre las hierbas aceleras aún más el corazón nunca dormido del amante que por la distancia sufre y desespera?
Ahora nervios y sonrisas, por todo, por nada, y mirando en el reloj el segundero, odiando la manecilla tortuosa, que por no querer que llegue el día parece tardar un año lo que en realidad es un segundo, un siglo lo que debería ser minuto y una vida lo que debería ser mañana.
Larga espera en los últimos metros de esta carrera de resistencia, en la que ni los años ni el silencio desgastaron las ganas que ahora penan por ver llegar el dia como si fuera condena impuesta como castigo por anhelar lejanas metas.
¿Que te diré mi amor? quizás no diga nada y tan solo escuche el sonido de tu voz, la cadencia y el ritmo de tus palabras y las mías, que tan fácil salen en mis sueños, se queden en mi interior, enmudecido de pronto al encontrarte de nuevo, reconfortándome el alma con tan solo una sílaba salida de tu garganta.
Ganas tengo de escucharte, de que llegue ansiado día, y miedo, y nervios al encomendarme a ese viento del sur que tantas veces invoqué y que ahora parece que mueve sus alas levantando un torbellino de ilusiones, de tantas noches de Taberna en las que por ti brindaba.
Que larga espera, mi dama. Mi dama, que larga espera.
Cuantas veces mis pasos entre las hojas caidas del otoño me llevaban el pensamiento hacia ti, mirando el teléfono callado por el que asomaba una fotografía tuya del pasado, y cuantas he soñado que ese mismo teléfono susurraba mi nombre con tu voz y te hablaba, sentado en el bordillo mojado por la lluvia, rodeado de esas hojas pequeñas amarillas que resaltaban en el gris del día comenzado.
Parece que, como campana que se acerca a la hora, el tiempo del teléfono ha llegado, y tu voz no será sueño entre floresta, sino realidad que el gris aleja. ¿Que decirte ahora que la fotografía cobra vida y como duende salido entre las hierbas aceleras aún más el corazón nunca dormido del amante que por la distancia sufre y desespera?
Ahora nervios y sonrisas, por todo, por nada, y mirando en el reloj el segundero, odiando la manecilla tortuosa, que por no querer que llegue el día parece tardar un año lo que en realidad es un segundo, un siglo lo que debería ser minuto y una vida lo que debería ser mañana.
Larga espera en los últimos metros de esta carrera de resistencia, en la que ni los años ni el silencio desgastaron las ganas que ahora penan por ver llegar el dia como si fuera condena impuesta como castigo por anhelar lejanas metas.
¿Que te diré mi amor? quizás no diga nada y tan solo escuche el sonido de tu voz, la cadencia y el ritmo de tus palabras y las mías, que tan fácil salen en mis sueños, se queden en mi interior, enmudecido de pronto al encontrarte de nuevo, reconfortándome el alma con tan solo una sílaba salida de tu garganta.
Ganas tengo de escucharte, de que llegue ansiado día, y miedo, y nervios al encomendarme a ese viento del sur que tantas veces invoqué y que ahora parece que mueve sus alas levantando un torbellino de ilusiones, de tantas noches de Taberna en las que por ti brindaba.
Que larga espera, mi dama. Mi dama, que larga espera.
jueves, 22 de noviembre de 2012
UNA SEMILLA LLAMADA ESPERANZA
mis bien amados versos,
he visto en el profundo
espejo de mis sueños
que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento.
El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago sol envuelto.
En esas galerías,
sin fondo, del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo
el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.
Poetas, con el alma
atenta al hondo cielo,
en la cruel batalla
o en el tranquilo huerto,
la nueva miel labramos
con los dolores viejos,
la veste blanca y pura
pacientemente hacemos,
y bajo el sol bruñimos
el fuerte arnés de hierro.
El alma que no sueña,
el enemigo espejo,
proyecta nuestra imagen
con un perfil grotesco.
Sentimos una ola
de sangre, en nuestro pecho,
que pasa... y sonreímos,
y a laborar volvemos.
(Antonio Machado)
Parece mentira el tiempo y la distancia que intenta incansable separarnos y no consigue más que acercarme más hacia tu lado. No pasa un día sin que al levantarme te dedique un "buenos días", o al apagar la luz de mi habitación te dedique un último pensamiento unido al deseo de soñar contigo de nuevo.
En ocasiones creo que sembraste en mi una semilla llamada esperanza y en todos estos años no ha hecho más que crecer mientras la cuidaba con el mismo mimo que si se tratara de ti misma. y así, a la sombra de esta planta, apoyado en ella, espero tranquilamente tu voz, que llegará, seguro, algún día, cuando te sacudas las confusiones, las dudas y el maldito litio que para nada necesitas.
domingo, 28 de octubre de 2012
...CON MIS RECUERDOS, HACES MÁS GRANDE ESE NIDO...
siento hacia mi venir tu pensamiento
y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor; tiemblan sus ramas
como los labios frescos de un mancebo
en su primer abrazo a la hermosura;
cuchichean las hojas; tal parecen
lenguaraces obreras y envidiosas,
a la doncella de casa rica
en preparar el tálamo ocupadas.
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo.
Todo lo triste cabe en él, y todo
cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere!
De hojas secas, y polvo, derruidas
ramas; lo limpio; bruño con cuidado
cada hoja, y en los tallos; de las flores
los gusanos y el pétalo comido
separo; creo el césped en contorno
y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
apresto el corazón enajenado!
En ese nido dentro de mi pecho vive un mundo entero, creado a partir de la ilusión y la esperanza, de sentir la fuerza de la vida que emite hasta el último recién nacido brote de hierba, del frescor reconfortante de la más pequeña gota de agua.
En el interior de mi pecho se encuentran el conjunto de los colores que los demás no quieren, las tonalidades que algunos no ven al rendirse; desde el blanco azulado de la nube hasta el tinte rojizo de la hoja del árbol en otoño, pasando por el gris que envuelve tristemente el alma de los ciegos de corazón, quizás desesperados al no saber que el gris es un color necesario para apreciar y destacar el resto.
En mi pecho se fabrican sueños para todos, surgen de él palabras dedicadas a otros oidos, a otros ojos que puedan al leerlas comprender la maravillosa situación en la que nos deja cada amanecer de nuevo, al prestarnos nuevo día en el que conseguir los anhelos perseguidos y buscados.
Y tu, cada vez, con mis recuerdos, haces más grande ese nido, y con su crecimiento crece en mi pecho esa sensación de paz que da la seguridad de que entre todo ese mundo que vive en mi interior, siempre, siempre habitarás tu.
sábado, 27 de octubre de 2012
BENDITOS BARROTES
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
(Mario Benedetti)
Rejas que me aprisionan en el pasado, y aún con la puerta abierta por la que podría salir, no quiero. Me refugio en esos días, en ese tiempo en el que las ilusiones eran el despertador cada mañana, costumbre que aún me queda, sintiendo cada amanecer al despertarme la alarma de la ilusión por el nuevo día, como entonces, como ahora, como siempre.
Benditos barrotes anclados en esos años, que no impiden mi salida si quisiera. Preso voluntario en cadena perpetua de sentimientos de años, de sueños, de esperanzas no muertas, de sonrisas al recordar nuestras palabras, vigentes aún, válidas, sinceras desde su nacimiento en el alma hasta su desvanecimiento en el aire.
Benditos barrotes, a los que me agarro cada día para no caer y mantenerme firme y sin sufrir mantener viva la llama que un atardecer se encendió en las calles casi vacías de un pueblito blanco.
Benditos, queridos barrotes.
Rejas que me aprisionan en el pasado, y aún con la puerta abierta por la que podría salir, no quiero. Me refugio en esos días, en ese tiempo en el que las ilusiones eran el despertador cada mañana, costumbre que aún me queda, sintiendo cada amanecer al despertarme la alarma de la ilusión por el nuevo día, como entonces, como ahora, como siempre.
Benditos barrotes anclados en esos años, que no impiden mi salida si quisiera. Preso voluntario en cadena perpetua de sentimientos de años, de sueños, de esperanzas no muertas, de sonrisas al recordar nuestras palabras, vigentes aún, válidas, sinceras desde su nacimiento en el alma hasta su desvanecimiento en el aire.
Benditos barrotes, a los que me agarro cada día para no caer y mantenerme firme y sin sufrir mantener viva la llama que un atardecer se encendió en las calles casi vacías de un pueblito blanco.
Benditos, queridos barrotes.
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