ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

viernes, 6 de febrero de 2026

METAFORA DEL PULPO Y PEPEFEL

La mar adentro iremos,
En mi batel cantando
Al son del viento blando
Amores y placer;
Regalarete entonces
Mil varios pececillos
Que al verte, simplecillos,
De ti se harán prender.

De conchas y corales
Y nácar a tu frente
Guirnalda reluciente,
Mi bien, te ceñiré;
Y eterno amor mil veces
Jurándote, cumplida
En ti, mi dulce vida,
Mi dicha encontraré.

(Fragmento del poema El Pescador, de mi amigo José de Espronceda)



Hacía mucho frío en el exterior de la taberna, quizás por eso estábamos todos sentados en torno a la mesa frente a la chasca, bien alimentada y crepitando mientras despedía un intenso calor emitido por la cantidad de la enorme y ardiente brasa al rojo vivo.
De repente, Pepefel, un antiguo marinero con más agallas que un tiburón blanco, empezó a contarnos cómo, en aguas de Cuba, se hizo a la mar con su bote de pesca en busca de alguno de los buenos habitantes marinos que desde la cristalina superficie del agua se veían saltar en cortos vuelos jugando con las olas que provocaban las hélices de la pequeña embarcación al moverse, recordaba un Pepefel entusiasmado por las imágenes que su mente evocaba mientras jugueteaba con su jarra, medio llena, de cerveza.
Un fuerte golpe en el costado de babor de la pequeña embarcación, sobresaltó al experimentado marinero mientras sentía como un brazo fuerte, extremadamente fuerte, le abrazaba contra las maderas, inmovilizándole un brazo y parte del cuerpo que, bajo la presión del tremendo animal en contacto con su algo obesa humanidad empezaba a no dejarle respirar.
Un pulpo, un pulpo gigantesco, del tamaño de dos botes como el suyo, había abordado el bajel y le estaba atacando mientras a Pepefel solo le dió tiempo de sacar su machete antes de tener semejante monstruo marino encima suyo y comenzando a arrastrarle al abismo del océano, justo enfrente de Bahía Cochinos.
Hundiendo el arma una y otra vez en el musculado brazo del pulpo, logró, en un ultimo esfuerzo, alcanzarle en la cabeza, donde se hundió el cuchillo provocando un gran chorro de tinta y la retirada, soltándole, del tremendo pulpo, gigante e increíble habitante del fondo de ese mar cubano al que Pepefel prometió, solemnemente de pie en la embarcación, no volver a introducirse nunca.
Al poco, continuó Pepefel, hice las maletas y conseguí salir de la isla en el último avión que lo hacía.
Corría, según el veterano marino, el mes de abril de 1961.
Aquí hubiera quedado la historia de como Pepefel venció al gigantesco monstruo cubano que le axfisiaba en las libres aguas cubanas., pero algo en la mirada del viejo pescador me hizo pensar que quizás fuera una metáfora referente a los hechos ocurridos en la Playa Girón de Cuba y como el monstruo yankee quiso dominar y asaltar, en compañía de un denominado Frente Revolucionario Democrático Cubano, a un joven gobierno de Fidel Castro, que con apenas dos años en el poder hizo fracasar el ataque del enorme EEUU, como Pepefel el ataque del pulpo en esa isla que representaba su pequeño bote de pesca.
Pepefel no volvió jamás a Cuba. No quiso.

No hay comentarios: