Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores.
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
casi no vale la pena desearte júbilos
ya que te van a rodear como ángeles o veleros.
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforos
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser injusto con tus felices
cumpledías
acordáte de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.
(Poema de mi amigo Mario Benedetti)
Mañana, bueno, a estas horas ya hoy, queremos dar a Teresa una sorpresa por ser su cumpleaños, y nos hemos comprometido todos los parroquianos habituales a participar activamente en un menú típico del Mono Rojo que Adiolinda ya está cocinando para que cuando llegué la hora, todo esté pteparado y las mesas, corridas y esperando a los comensales invitados.
El menú se compone de varios platos acompañados de una especial bebida. El menú para el cumpleaños de Teresa se denomina en general, "Suspiro de Luna en Cama de Roble" y es una especie de sopa que solo se sirve en los grandes y señalados momentos, presentado en un cuenco de barro negro, humeando pese a no estar caliente.
Sus ingredientes son, generalmente, "Suspiros de luna" un merengue secado al aire nocturno, tan ligero que se deshace antes de tocar la lengua. Sabe a leche tibia, sal marina y nostalgia.
"Susurros de roble": Virutas de la madera de roble ahumada en una hoguera de ramas del mismo árbol infusionadas en miel de encina, que le da un crujido amaderado y con sabor a bosque después de la lluvia, casi un petricor salvaje.
Todo ello acompañado de el "secreto del Mono Rojo", compuesto por unas gotas de sidra fermentada bajo la luz de las estrellas, hecho por Vega a la luz de la Estrella Polar.
Todo el conjunto se come con una cuchara de plata y nesario no pensar, abandonándose a la experiencia. La primera cucharada sabe a anhelo, la segunda a recuerdo de un lugar donde nunca estuviste, quedando al final algo parecido a un retrogusto a madera vieja y risa nerviosa como la de la Maruxaina.
Todo esté menú debe ir acompañado exclusivamente, de la siguiente bebida, llamada "Eco de Estrella Quebrada", también preparado por Vega en una copa de vidrio, fría al tacto pero sin hielo, y con el brebaje cambiando de color según lo que se escuche en la Taberna, cuando nadie habla, azul profundo como la mar adentro, siendo de plata pálida cuando alguien ríe en el local.
Se compone de "Lágrimas de meteorito", que es agua de lluvia recogida por Vega la noche que cae una estrella. Sabe a mineral limpio y a aire alto, acompañado de "silencio fermentado" en el interior de un barril de roble que nunca fue curado a fuego. Le da ese toque seco, como madera vieja y calma, mucha calma, bautizado al final por una pizca de flor de saúco y unas piezas de canela que nunca se disuelven del todo, dando es sabor exótico de una noche de tormenta bajo los rayos poderosos.
Este cóctel hay que tomarlo sin revolverlo y en tres sorbos, de los cuales, el primero sabe a noche despejada, profunda y limpia de luces.
El segundo trago te transmite una fuerza poderosa traducida en un cosquilleo en los dientes, como si hubieras mordido un rayo de luz de una estrella fugaz, mientras que con el tercer sorbo conectas tu entendimiento con el cinturón cósmico, viendo, en unos minutos, toda tu vida hasta el día de hoy.
Al final, cuando se sirva la tarta de la eterna juventud, hecha con porciones de los mejores postres de la antigua monja, Vega tocará al piano el cumpleaños feliz mientras la Maruxaina y Adiolinda la entregan un pequeño espejo que hicieron con lo que sobró del meteorito con el que hicieron el espejo grande.
A este espejito, tipo bolsillo, Teresa le puede formular cualquier pregunta sobre su pasado, exclusivamente desde su niñez hasta la salida del convento, y podrá disfrutar de imágenes de sus familiares ya muertos, de sus correrías con el muchacho que la gustaba, su entrada al convento, etc.
Sobre la barra de la Taberna, un gran letrero de tela con el texto de "muchas felicidades, Teresa" y la ilusión de los parroquianos esperando sorprender a la cocinera de la magia.
Feliz cumpleaños, Teresa.






