ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

martes, 22 de mayo de 2012

YO TE ESPERARÉ

sábado, 19 de mayo de 2012

...LA LLAVE DE TU LIBERTAD, DE TI MISMA, DE TU VIDA.

Tu padre
es el que, dicen, te encierra.
Tu madre
es la que guarda la llave
Ninguno quiere
que yo te vea,
que yo te hable, que yo te diga que estoy
muriéndome por casarme.
Sin que te sienta tu madre,
salte por la puerta falsa
y vente a los olivares.
Tu calle va recta al campo.
Escondido en la cuneta,
te espero con mi caballo.
Te enseñaré los caminos
que van rondando a los mares,
amor, si vienes conmigo.
Si vienes, amor, si vienes
Sin que lo sepa tu madre,
sin que tu padre se entere.
Porque tienes olivares
y toros de lidia fieros,
murmuran los ganaderos
que yo no vengo por ti,
que vengo por tus dineros.
Todas las piedras del pueblo
las traigo en los pies clavadas.
Vengo
de allá arriba, de tu barrio,
de rondar tu calle, de guardar tu casa
¡Y nada!
Solito en este escalón,
me paso la noche entera.
¡Yo sé que estás prisionera!
De la calle suben sombras,
ya sin habla, la escalera
verde de tu enredadera.
¡Yo sé que estás prisionera
y que intentan libertarte
gentes que to no quisiera!
Por eso, en este escalón,
solito, para guardarte,
me paso la noche entera.

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

(Federico García Lorca)




Encerrada entre tus temores, tus angustiosas indecisiones que te llevan al sacrificio más cruel del resignamiento, del sufrir ante la desgana, la apatía y el desamor. Sin posibilidad de encontrar entre tus pesadillas las llaves de tu celda y liberarte de ti misma, de ese pánico al vacío, sin conocer que el vacío es libertad, que lanzarte al mismo es respirar profundo y fresco, renovar el mohoso aire rancio acumulado de años de sometimiento.

Desconocer para siempre el valor de remontar y subir más alto, más alto, más alto, tanto que casi no ves el suelo desde donde levantaste el vuelo que te haría libre si fueras capaz de sumergirte y coger el impulso que te izara hasta mundos de los que ignoras su existencia.

No puedes ser como la ola que rompe una y otra vez contra la orilla, empeñada en adentrarse en la arena, ignorando que es la muerte de su fuerza, rechazando sin saberlo la inmensidad del océano en el que podría crecer y crecer mientras lo cruza, fuerte y libre, sin deshacerse contra la triste orilla, navegando en el gran mundo del agua del que ella misma está hecha.

Eso te ocurre, necesitas mirar la inmensa profundidad que te queda por vivir, rechazar la aparente seguridad de la orilla que te lleva a la muerte de tu yo emocional, de aplastarte una y otra vez contra los recuerdos mientras olvidas que el futuro, tu posible futuro está cimentado con esos recuerdos pero que sobre los cimientos hay que levantar la vida que no te atreves, rompiendo los que ahora te agotan, te mantienen presa de la oscuridad del alma sin dejarte ver la mano luminosa que se abre camino entre lo oscuro brindándote la llave de tu libertad, de ti misma, de tu vida.

sábado, 12 de mayo de 2012

AQUÍ SE AMA



Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".

(Amado Nervo)




La misma luz, el mismo rayo azulado que baña tu noche ilumina la mía cuando ando por esas calles, hoy, noche de viernes, llenas de gentes contentas, alegres, en parejas muchas de ellas, a las que me quedo mirando con cierta envidia sana, sonriendo si observo miradas cómplices, íntimas a pesar de estar rodeados de desconocidos, y me traslado a tu lado desde mi imaginación, y te contemplo, nos veo de la mano paseando, mirándonos a los ojos, sin palabras, porque lo nuestro nunca ha necesitado de muchas palabras pronunciadas, es más bien cuestión de corazones, de sentimientos que explotan llevando al otro secretos compartidos, antiguos, resistentes a calendarios que pasan corriendo entre nosotros, sin lograr separarnos.

Tus manos....la calida ternura de tus manos entre las mías. El roce de tus dedos enlazados con los míos, jugueteando con ellos, lanzando mensajes silenciosos, recibidos al instante y contestados con un pequeño roce de labios al llevarme tu mano al rostro mientras te miro y siento tu pelo, movido por la pequeña brisa nocturna, como el suave ondular del trigo dorado que adormece a la alondra escondida en su seno.

Si, es cierto, aquí se ama, aquí se lucha por ello, aquí permanece vivo el sentimiento. Si, no hay duda, aquí se ama.

martes, 8 de mayo de 2012

BOTELLA AL MAR



El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!
Poner en ella por ejemplo
un grillo, un barco sin velamen, y una espiga
sobrantes de lujuria, algún milagro
Y un folio rebosante de noticias
Poner un verde, un duelo, una proclama,
dos rezos, y una cábala indecisa
El cable que jamás llegó a destino
Y la esperanza pródiga y cautiva
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!
poner en ella por ejemplo un tango
que enumerara todos los pretextos
para apiadarse a solas de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño
Poner promesas como sobresaltos
Y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor que nos sigue como un perro
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!
Poner en ella por ejemplo un naipe,
un afiche de Dios, el de costumbre,
el tímpano banal del horizonte
el reino de los cielos y las nubes
Poner recortes de un asombro inútil,
un lindo vaticinio de agua dulce
una noche de rayos y centellas
y el saldo de veranos y de azules
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!
Pero en esta botella navegante,
sólo pondré mis versos en desorden
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre
y un niño la descubra y la destape
y en lugar de estos versos halle flores
y alertas y corales y baladas
Y piedritas del mar y caracoles
El mar es un azar
Que tentación echar una botella al mar.

(Mario Benedetti)



 
Como echar una botella al mar es este blog; ¿quien sabe si alguna vez leerá el mensaje que encierra la persona adecuada? ¿quien sabe donde llegará la botella en su travesía?, y al mismo tiempo siento como si en la botella estuviera yo dentro, conduciéndola, como si en vez de botella fuera una nave que recibe ahora la luz del faro, ahora la oscuridad, pero que continua su singladura amparada en el manejo del timón por mis sentimientos, por mis ansias de hacerlo llegar a puerto, utilizando las pocas veces que la luz de la farola llega hasta nuestra vista y el instinto las más, con la esperanza de que un día, si llegara ese dia, el cabo surgiera lanzado por los aires para amarrar por fin sentimientos de décadas, de años.

Mientras, la soledad de la navegación se ve atenuada por los recuerdos y el saber, por los destellos de luz que llegan, que el puerto está allí, presto quizás a recibir la entrada de este viejo patrón de corazones, incansable marinero entre sueños e ilusiones.

lunes, 27 de febrero de 2012

TAC, TAC, DE PRISA, DE PRISA, AÚN QUEDA TIEMPO....



Avanzó por el estrecho y poco alumbrado pasillo, largo, estirado y largo como el irónico paso entre la vida y la muerte; la poca luz amarillenta de las bombillas situadas cada ciertos metros ayudaba a crear un ambiente entre cutre y fantasmagórico, pero eso a él no le importaba, me contaba mientras apuraba su jarra de cerveza entre sudores producidos por recuerdos antiguos, él continuaba andando por el pasillo a paso rápido, todo lo rápido que su cojera le permitía, mientras en su mano derecha estrujaba un papel, un folio lacrado.

Los pasos se sucedían uno tras otro, rápidos, tac. tac. el sonido de su zapato corrector que igualaba la longitud de sus piernas, tac, tac mientras la prisa le obligaba y el latido de la sien izquierda le marcaba el ritmo y todo él era un manojo de nervios mirando lo que quedaba por recorrer de pasillo, del largo, amarillento y húmedo pasillo. Otra bombilla dejada atrás, ya queda menos, pensaba mientras la velocidad aumentaba al mismo tiempo que el ritmo de su corazón se aceleraba, toc, toc, y ya casi corría, no andaba, ¡¡¡¡¡¡ahhhh, si hubiera podido correr, pese a su incapacidad!!!!!, tac, tac, de prisa, de prisa, aún queda tiempo, tengo que llegar y entregar el papel, pero el pasillo, ¡¡¡¡¡¡¡MALDITO PASILLO!!!!!!!es largo, muy largo, me ahogo.....no puedo parar, vamos, un último esfuerzo....tac.tac...las piernas duelen por el esfuerzo, vamos, vamos, VAMOOOOOOOOOS, tac, tac

De golpe, una mirada hacia el techo, -no, no, por Dios, ahora no, estoy muy cerca- y la luz que tintinea, las bombillas parecen que se apagan, es un momento y vuelven a encenderse, de nuevo se apagan una milésima de segundo y definitivamente quedan encendidas, todas menos una que queda intermitente, ahora sombra en su parte de pasillo, ahora luz.

Con rabia tiró el papel al suelo, lo pisoteó y volvió sobre sus pasos, tac, tac despacio, sin prisas, deshecho, roto.

Aquí, el Americano dejó de hablar, y pese al señuelo de nuevas jarras se levantó y sin decir nada salió por la puerta de la Taberna y ya nunca volvió, y eso es lo que le conté a su pareja después de esos dos o tres meses en los que dejó de ir a la Taberna, cuando Cipri me llamó para presentarme a Conchi, la pareja del Americano.

Conchi nos dijo que el Americano, como nosotros le llamábamos, había muerto hacía dos meses de remordimientos, dijo, de remordimiemtos que nunca superó, y que en un último encargo estaba allí para dejarnos leer unos recortes de prensa o traducirnos si no sabíamos inglés.

No les voy a poner aquí los textos íntegros del periódico que desde el más allá nos enviaba el Americano utilizando a su mujer, pero más o menos venía a decir que un hombre habia sido ejecutado en la silla eléctrica en la madrugada de un día frío de Nueva Jersey pese haber sido indultado ya que el indulto nunca llegó a tiempo al estar cortadas la lineas de teléfono por un extraño fenómeno producido por una tormenta solar y haberlo tenido que llevar en mano.

Cuando levanté la vista del periódico, la mujer ya no estaba en la Taberna y el Cipri miraba hacia la puerta con su eterno trapo entre las manos restregando nervioso el borde de una jarra de cristal.

sábado, 25 de febrero de 2012

EL RAYO ANUNCIADOR DE TU LLEGADA, EL VIOLENTO TORNADO OBLIGADO...



Cuando el soplo de abril abre las flores,
buscan las golondrinas
de la vieja torre las agrestes ruinas;
los pardos ruiseñores
buscando van, bien mío,
el bosque más sombrío,
para esconder a todos su morada
en los frondosos ramos.
y nosotros también, en el tumulto
de la inmensa ciudad, hogar oculto
anhelantes buscamos,
donde jamás oblicua una mirada
llegue como un insulto;
y preferimos las desiertas calles
donde la turba inquieta
en tropel no se agrupa; y en los valles
las sendas del pastor y del poeta;
y en la selva el rincón desconocido
donde no llegan del mundo los rumores.
Como esconden los pájaros su nido,
vamos allí a ocultar nuestros amores.


(Victor Hugo)





Camaleones camuflados entre la marabunta de urbanitas que habitan en la ciudad. Clandestinos de amores escondidos entre nidos disimulados y recogidos de la vista de todos donde encontrarnos y ser felices durante escasas horas que parecen minutos y donde el reloj agarra velocidades de vértigo cuando el combustible es el tiempo que tenemos para pasar juntos esos pequeños ratos de felicidad donde la electricidad del encuentro produce un tornado de emociones del que no podríamos escapar aunque quisieramos.

Tanto frío después de dejarte ir; tanta soledad, tanto vacío...después del calorcito a tu lado; después del silencioso y comprometido abrazo, cómplice de tantas y tantas cosas, la solitaria y obligada estancia sin ti pierde fuerza, como si fuera otra, cambiada, transformada.

Añoro el rayo anunciador de tu llegada, el violento tornado obligado que me avisa de tu presencia y mi piel contesta avivando con la sangre el color y la temperatura del refugio, rivalizando con la golondrina la posesión del nido escondido en la inmensidad de la ciudad, clandestinos, camuflados, perdidos entre nosotros y nuestros sentimientos, sin querer buscar salida, voluntariamente encerrados. Pero desgraciadamente corre el tiempo, como corre el tiempo...

miércoles, 22 de febrero de 2012

LA PRINCESA PRESA DE SUS MIEDOS



Como en muchas ocasiones cuando ya llevaba tiempo sentado en una de las mesas de la Taberna del Mono Rojo y las jarras de cerveza que me servía el Cipri se me acumulaban, vacías, sobre las iniciales marcadas en la madera por hojas de navaja manejadas por manos inexpertas, la ví, no puedo decir que fuera real, pero la ví. La princesa estaba ahí sentada como todos entre el humo y los vapores de las cazuelas de mejillones que el Cipri mantenía cociendo al fuego y cuyas cáscaras pisábamos más tarde todos al levantarnos haciendo el ruido característico de la Taberna del Mono Rojo, ris-raac, ris-raac, acompañándonos como comparsa musical, monótona, eso si, a donde quiera que fuéramos.

Pero a lo que iba, allí estaba ella sentada, ahogando su delirio penoso entre pintas de cerveza y levantando la cabeza de cuando en cuando mirando alrededor, sin ver a nada, sin ver a nadie. Triste, encerrada en su elegante torre de marca, de moda, de último modelo, pero encerrada al fin y al cabo, negándose a la charla con los habituales y también con los esporádicos consumidores, daba igual, no conversaba más que con su interior, si es que conversaba con alguien,  y juraría que en ocasiones alguna lágrima caía al mar de espuma que flotaba bajo su cara tapando el rubio del líquido liberado del barril para caer preso del cristal penitenciario donde viviría sus últimos momentos antes de ser trasegado por alguien codicioso de cerveza.



La veo otras veces en vanos intentos de escapismo, sonriendo al Cipri, que psicólogo el tío, se acerca con una jarra y su eterno " a esta invita la casa, guapa" y aceptando que sin permiso alguno el Cipri se siente a la mesa mientras con la única mano que le queda libre saque un paquete de tabaco y la ofrezca un cigarrillo de esos malolientes y duros que fuma el Cipri y que nadie le cogemos al notar por cada calada una patada en la garganta, pero que ella nunca duda en llevarse a la boca e inhalar como si fuera en ello la vida.

Es entonces cuando creo que sube la escalera de su torre en un esfuerzo por pedir auxilio, lanzando las manos hacia Cipri o hacia cualquier que se atreva a romper la férrea barrera de indiferencia que ha creado a su alrededor y que la mantiene al margen del mundo, de la Taberna, de todos, pero cuando el Cipri, después de fumarse el pitillo con ella, sin hablar, solo mirándose, se levanta y de nuevo pasa detrás de la barra y continua liberando cerveza para deleite de todos, ella vuelve a posar la mirada en la espuma, sin mirar a nada ni a nadie, aunque juraría que hoy, al marcharse el Cipri le ha seguido con la mirada, y abarcando con ella a la Taberna, ha vuelto a sonreir... No se, quizás fueron solo las sombras, o las demasiadas cervezas tomadas, pero juraría que ha vuelto a.....no, no.. serán las cervezas...las cervezas o las sombras...si, si, quizás las sombras.