ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

jueves, 26 de febrero de 2026

EN EL FONDO DE LA JARRA



Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

(Poema de mi amigo Mario Benedetti)


Estoy sentado hoy en la taberna, mirando a la gente que conozco, viendo que unos permanecen solos ante su jarra de cerveza y otros comparten el momento con otras personas habituales que conocieron en el Mono Rojo.
Se que en el fondo de casa vaso, de cada copa o de cada jarra se encuentra un motivo, un deseo, una ilusión o una tristeza, un desengaño, una decepción.
Cada personaje arrastra su mochila y aunque hay veces que se permite que alguien te ayude a llevarla compartiendo el peso de sus secretos al hablarlos con el resto de habituales, al final, cuando te sales del Mono Rojo, tú mochila va contigo con la misma carga.
En bastantes ocasiones la magia de este lugar ayuda a quien se lo pide, pero incluso la magia tiene un precio, que unas veces puede ser la pérdida de un recuerdo, casi siempre malo, y otras puede ser el ver en las sombras de la tasca, al moverse las llamas en el hogaríl, las caras y figuras de aquellos a quien echamos de menos.
Recuerdo una vez que la Maruxaina me dijo que me ayudaría si la entregaba algo que no se pudiera tocar pero si romper, algo que no pudiera ella comprar, pero si recibir, y estuve pensando durante bastantes días como solucionar el enigma que encerraban las palabras de la sirena, y una noche, después de dos o tres jarras de cerveza, viendo cómo cuidaba ella del Cipri, vi claramente la solución para poder entregarla algo y que ella lo valorara, y la hice una promesa, una promesa de amistad eterna, y ella, sonriendo, me dijo, solucionado, porque una promesa se puede recibir, pero nunca comprar, una promesa se puede romper, pero imposible tocar.
Ella lo hizo con la Taberna y el Cipri, y el Mono Rojo extendió su mágia acogiéndola como parte de este mundo a caballo entre tantos otros mundos, y yo hice lo mismo.
Hoy, de vuelta a casa, la mochila me pesa menos.

No hay comentarios: