Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,

Bastaba mirar al cielo y descubrirnos bailando, apoyados en las nubes, entre estrellas. De fondo, divertida, juguetona y cómplice, la Luna. Esa misma Luna que en algunas noches claras me dice que allí estás tu, mirando, y que quizás aun distingas y escuches en su reflejo ecos de tenues pasos y tal vez recuerdes que bastaba mirar al cielo y descubrirnos bailando, apoyados en las nubes.
En el paisaje oscuro
Ayer estaba mi amor
Asi es, como Icaro en su deseo. Ahora arriba, cerca de ella, más tarde abajo despertando del sueño con las alas rotas y el corazón, culpable de su descenso, todavía en lo alto, bajando lento, dolorido, en su desesperación, muerto.
Selene, Luna mía, vieja compañera que vistes grises y azules vaporosos encajes de gala para la nocturna fiesta en la que ambos bailamos al son que marca el sonido del agua en tu reflejo.
Luna, mi Selene, cómplice de tantas horas oscuras al amparo de la imaginación volátil, ahora arriba, ahora abajo, como Icaro en su ambicioso vuelo.


