ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

miércoles, 13 de agosto de 2008

...SOLO NOSOTROS, FUGADOS DEL CARNAL ENCIERRO...

Hice un voto: a Ti ya cuanto es tuyo
dedicaría el ser. ¿No ha sido así?
Aún hoy, con inquieto pulso, llamo
a los turbios espectros que en sus tumbas
acompañan mis horas. En fingidos lugares
donde aplico mi espíritu al amor o al estudio,
han contemplado conmigo la noche.
Saben que la alegría no ilumina mi rostro
si no es con la esperanza de que absuelvas
al mundo de su oscura esclavitud;
de que tú, Terrible Hermosura,
concedas cuanto el verso no logra proclamar.
(Shelley)



Esperando la hora indefinida en que emergiendo de la oscura muerte del profundo letargo, en lo alto los espíritus enlazándose la plata de los hilos, en reunión clandestina sin testigos con destellos luminosos del capricho. Nadie sabe, nada cuenta, solo nosotros, fugados del carnal encierro, disfrutando del encuentro, como cada noche, como cada sueño.

martes, 12 de agosto de 2008

...EL OLVIDO, SI ES POSIBLE, LA DESAPARICIÓN ENTONCES...


Es la llama de mi alma cual lumbrera,
que brilla en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna…
ni la muerte la puede aniquilar.

Lord Byron.

Es irónico como el cuerpo no responde a lo que el alma en su exigencia urgentemente reclama. Materia y espíritu en etapas diferentes pero con un mismo destino, el olvido si es posible, la desaparición entonces. pero tan solo un leve recuerdo para que el yo real regresara entre materia corrupta desde el frío y oscuro cajón de la ignorancia solitaria del que ya no tiene a nadie, del que reina entre la nada, eternamente perdido, para siempre desahuciado.

lunes, 11 de agosto de 2008

EL UNIVERSO EN UN GRANO DE ARENA



Para tener el infinito en la palma de la mano,


y la eternidad en una hora,


hay que ser capaz de ver el universo en un grano de arena,


y el Cielo en una flor silvestre.


William Blake



Quizás sea por eso que me parece que fue ayer. No hay tiempo ni espacio para mis recuerdos. Es todo lineal, donde conviven momentos de diversos lugares pero sin distancias temporales que permitan el olvido de nadie.


Todavía no tengo muy claro si eso no es un castigo o una especial deferencia del que ordenó el plasma en el que nos movemos.


¿Que es lo real? ¿lo que podemos ver fisicamente o lo que sentimos interiormente? Quizás esos momentos, esas personas, no fueran reales aunque se las pudiera tocar y abrazar, siendo ahora, gozando gracias a mis sueños del secreto de la eternidad, cuando la realidad en ellos se manifiesté a través de sensaciones inesperadas provocando en ocasiones angustia, en ocasiones placer.

domingo, 10 de agosto de 2008

NI DE TI NI DE MI QUEDARA HUELLA

La rosa azul, la imposible de encontrar, la que decían que de hallarla su fragancia haría olvidar todas las penas, llenando de serenidad y paz al espíritu inquieto perseguidor de recuerdos.

***********************************************

Hoy te envío estas flores que mi mano
acaba de cortar recién abiertas,
que de no recogerlas hoy temprano
las habría encontrado el alba yertas.


Ellas recuerdan el destino humano,
porque tus gracias y bellezas ciertas
se agostarán en día no lejano
y estarán, pronto, como flores, muertas.

Se va el tiempo, mi amiga... mas no es cierto:
somos nosotros, !ay! , los que nos vamos.
Ni de ti ni de mí quedará huella.

Y cuando tú estés muerta y yo esté muerto,
nada habrá de este amor de que hoy hablo
ámame, entonces, mientras eres bella.

Pierre de Ronsard, (1524-1585)

AMOR PRIMERO.

Después de tanto tiempo, cuando ya lo creía perdido, encuentro por fin la manera de entrar al blog. Había perdido la clave, el usuario y todo. Bueno, ya estoy aquí, y en uno de los días que más necesitaba entrar, porque he vuelto a soñar con ella. Otra vez la mente viajando en el tiempo, otra vez su imagen dañando y haciéndome feliz al mismo tiempo con los recuerdos.

¿No habrá algo que me haga olvidar, del mismo modo que se me olvidó la clave y el usuario de la Taberna? lo que ya no se es si me lo tomaría. A veces, cuando hace tiempo que no sueño con ella me gustaría que hubiera algo para lo contrario, para soñar cada día, cada noche con su cara, con su cuerpo, con su voz, con su pelo, con su olor que el paso de los años no me ha quitado, ese olor a ella, personal, a limpio, indescriptible.

Dios, como me acuerdo hoy de ella, es tan doloroso no verla...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Maldita memoria, querida memoria.

Dios, hoy en el Mono Rojo alguien ha dicho al Cipri que encendiera el televisor, y ya está, salió la maldita memoria al ruedo, arrasando todo presente.

El pelo volvió a crecer donde esta mañana no había, largo, muy largo, y los vaqueros cambiaron a pantalones de pana verde descolorida, con "pataelefante", mientras una cazadora azul, vieja, parecida a las del ejército del aire cubría con el cuello levantado los hombros de un joven de catorce o quince años que esperaba sentado, con un "celtas corto" entre los dedos, en la valla del instituto del pueblo.



A lo lejos una cabellera rubia, unos pasos apresurados y el rosetón de la cara mezcla de la carrera y del miedo a que la vieran. Tarde, muy tarde; el horario de salida se acababa pronto. En una hora más o menos de nuevo los muros, las sirenas, la nave del dormitorio, la soledad de la cama, la mente, siempre la mente apretando, presionando. (Cipri, ponme otra), y la visita inquisitorial del inspector de noche para ver quien no dormía.

Las cartas, las notas a través del externo. - "Hoy no he podido, lo siento, mañana me paso por ahí." Releer las atrasadas, estudiarlas casi a costa de otros estudios, vivirlas, sentirlas cerca hasta el siguiente fin de semana, si no había castigo, tanto de uno como de otra, a uno por los estudios, a la otra por el interno, por el forastero. Complicidad, a veces, no siempre, de madre, comprensión o cariño, nunca supe.

Me está matando esta memoria. Todo parece ahora, como si no hubieran corrido los años, como si no existiera otra cosa. No estoy en el Mono Rojo, estoy en ese apoyo de la valla del instituto, esperando, mirando el reloj. Otra vez no llego a tiempo al estudio, otra vez el salto del muro, por el barbecho. Merece la pena el jugar con el castigo, un minuto, un segundo, la mitad de un segundo con ella, si, merece la pena.

Cipri, ¿que te debo?, me voy, tengo una cita, si, esta vez a solas, pero en la valla, aunque parezca que estoy solo, estará ella. Mi mente, que engaña, que me engaña pero facilita a la vez el vehículo para viajar hacia atrás, hacia recuerdos que hoy, por una canción en la tele de la taberna, fueron activados una vez más. Mañana no estaré bien, lo se, pero hoy, hoy tengo, Cipri, una cita. Una cita de años, pero que en mi memoria es como si fuera ahora, sin cambios, sin nada más que ese celtas en los dedos y una ilusión, una cabellera rubia andando, con pasos apresurados y el rosetón de la cara...

lunes, 12 de mayo de 2008

Hola, Cipri, una jarra.


Hacía ya días que no venía por El Mono Rojo.
Ya no estaba a gusto contemplando a la gente, o de que me contemplaran también ellos a mi. Preferí dejar pasar unos días, aprovechando la belleza de los tulipanes de la madrileña primavera que revisten la ciudad compitiendo con las petunias en los pocos parques en los que aun puedes tumbarte sin que "los giris" que por este tiempo campean por la ciudad curioseando todo y a todos, te tiren una fotografía que quizás luego comenten inventándose alguna historia para distracción de sus vecinos al término de sus vacaciones.


Madrid cambia en primavera. Se diría que hasta las fachadas de los edificios se contagían de ese característico y alegre color que impregna la ciudad. Se podría afirmar que hasta huele bien, que el tufillo de los coches abandonó las calles presionado por el perfume de las flores que decoran cada rincón de este Madrid nuestro. Quizás no sea asi y la culpable de que el aire parezca más limpio sea la pertinaz lluvia que nos visita cada año por San Isidro. Yo prefiero pensar que son las flores las que vencen a las máquinas y su rastro de veneno gaseoso, quizás porque asi tengo alguna escusa más para no entrar al Mono Rojo y continuar vagando por la ciudad aprovechando los pocos momentos agradables que a la vista nos ofrece entre tanto ruido y tanto coche.

Ahora ya estoy aquí y me alegro de ver otra vez al Cipri, que seguramente ni notó mi ausencia de estos días, o quizás si aunque no lo dirá nunca, por eso de la dureza y tal, escondiendo ese sentimentalismo del que se avergüenza. Al entrar un "hola, ya te la pongo" y acto seguido, enfrente mía espumea una fría jarra de cerveza a la que de un trago dejo ya en la mitad.


Por lo demás todo sigue igual, bueno, no, todo no. La chimenea de mi rincón habitual duerme ya hasta los próximos fríos con las cenizas de la última leñada apagadas, mientras los libros que a veces me distraen cuando la clientela de la taberna se limita a mi única presencia esperan también en su sitio, cubiertos por la tradicional y casi histórica capa de polvo que deja entrever cuales fueron los últimos sacados de su silencioso estar.

Ya contaré mañana como transcurrirá el día de mi regreso a la taberna. Mientras, que el Cipri me ponga otra que ésta ya está vacía.