ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

viernes, 26 de septiembre de 2008

ETERNAMENTE AGRADECIDO

A los que me quisieron y a los que no, a los que me ignoraron pensando que me hacían daño. A los que con sus buenos ejemplos me enseñaron que nunca debía seguir sus pasos; a los "crápulas" y golfos que insistieron en que aprendiera que la vida es maravillosa y merece la pena vivirla intensamente. A los que me protegían y a los que buscaban dañarme; a aquellos de los que aprendí y también de los que no pude, aunque juro que lo intenté, aprender nada. A los buena gente, a la mejor gente y muy especialmente a la "mala gente" según los cánones invertidos de la sociedad. A la vida, de la que abusé tanto (y ella se dejaba divertida), a todos, de corazón, (no fiaros mucho), ETERNAMENTE AGRADECIDO.

...hasta la linea que separa la madrugada del amanecer...



¡Tú, tú, tú, mi incesante
primavera profunda
mi río de verdor
agudo y aventura!

¡Tú, ventana a lo diáfano:
desenlace de aurora,
modelación del día:
mediodía en su rosa,

tranquilidad de lumbre:
siesta del horizonte,
lumbres en lucha y coro:
poniente contra noche,

constelación del campo,
fabulosa, precisa,
trémula hermosamente,
universal y mía!

¡Tú más aún: tú como
tú, sin palabras toda
singular, desnudez
única, tú, sola!

(Jorge Guillén)



Torbellinos que arrastran de pasión mi sueño.Tormentas y tempestades con los que me acerco a ti, dejándome llevar por el huracán de tu recuerdo hasta la linea que separa la madrugada del amanecer permaneciendo junto a tu imagen en la retina para siempre grabada.

Ni el mayor de los tifones se asemeja al latido que golpea mi pecho al presentir tu cercanía mientras volamos entre luceros y estrellas que apagan, vergonzosas, sus brillantes cristales atenuadas por el calor que desprenden nuestras presencias en el cosmos del profundo yo interior que nos presta el espacio donde estrecharnos la mano mientras susurro un por fin.

...DEL PRIMER BESO APRESURADO, DE LA MANO EN EL HOMBRO TEMBLOROSA, Y UN BOTÓN QUE TENAZ SE ME RESISTE.




Esperar es peor que nacer,
porque solamente espera el que se muere
de esperar sin hacerse con la vida
otra cosa que esperar. El esperarte.

Y atada a esa tu espera que me gasta
y que gasta tu vida sin traerte,
aquí me estoy muriendo de ansiedades
porque cabe, tremenda, esta esperanza.

Cada día, ¡oh tú que te retrasas!
sin saber que nos vamos alejando,
es menor la distancia irreparable
de pensar, de esperar, que nos aleje.

Y aquí sigo esperando, nada intento
por huir al tormento de tu espera.
Ya no sé si allá fuera de mi vida
quedan otros o no, queda quien ande!

solamente por ti, por cuando llegues,
a solas esperándote te espero.
(Carmen Conde)


Esperar que la noche te me acerque, ilusión que me mueve en la mañana, y volando como gansos en la tarde encontrarnos entre nubes en lo alto. Aterroriza pensar un día sin que espere como espero desde hace tantos años, pues la espera es motor que mueve el reloj de la vida enamorado.

Bendita espera que mantiene el sabor del primer beso apresurado, de la mano en el hombro temblorosa, y un botón que tenaz se me resiste. Necesaria espera que maestra, educa a la edad no envejecer, manteniendo en la espera la certeza del encuentro en el poyo de la valla del colegio, cuando ya tan solo existe en los sueños ese poyo y esa valla.

Desgraciado el que carece de la savia que es la espera de conseguir aun en sueños lo imposible. ¿Lo imposible? que sabreis de lo imposible, si la espera es eso, la certeza, pues sin ella no hay posible, no hay espera... nza, no existes.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.



Eras, instante, tan claro.
Perdidamente te alejas,
dejando erguido al deseo
con sus vagas ansias tercas.


Siento huir bajo el otoño
pálidas aguas sin fuerza,
mientras se olvidan los árboles
de las hojas que desertan.


La llama tuerce su hastío,
sola su viva presencia,
y la lámpara ya duerme
sobre mis ojos en vela.


Cúan lejano todo. Muertas
las rosas que ayer abrieran,
aunque aliente su secreto
por las verdes alamedas.


Bajo tormentas la playa
será soledad de arena
donde el amor yazca en sueños.
La tierra y el mar lo esperan.


(Luis Cernuda)

Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.

Perennes, resistentes al paso del tiempo, en permanente primavera acercándome al calor de tu recuerdo, y al mismo tiempo, frágiles y hermosas, como las azucenas; frágiles por depender su viveza del sueño que alimenta la esperanza, y hermosas, muy hermosas, como el tiempo añorado en el que andábamos por los caminos, de la estación, del colegio, del yo que se los nombres si solo tenía ojos para ti.

Otoño, otro otoño más en el que a través de las gotas de lluvia que absorbe con avaricia la tierra seca del verano me veo reflejado bebiendo las palabras de tus cartas recibidas tiempo atrás como esa dura y seca tierra bebe de la nube que alimenta su poder. Asi eres tu, mi nube, mi azucena, mi otoño, mi primavera, nunca invierno frío reservado ni calor anestesiante. Eres vida y fuente, que al fin y al cabo es o mismo, agua que da fuerza, que genera, que regenera.

Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.

lunes, 22 de septiembre de 2008

TAMPOCO EL LEJANO HORIZONTE DELIMITANDO DOS MUNDOS...


Nada tengo de ti, sólo una lenta
comunidad de sombra en la mirada,
y esta necesidad desesperada
que crece sin vivir muerta y violenta.
Dura la sombra hasta que viene el día
y el sol entre los hombres se reparte,
¡qué color tendrá el ojo al contemplarte
si así lo enciende ya tu cercanía!
Mis ojos que en el viento están impresos
miran la noche ya crecer empieza
este quieto empujón de la tristeza
que gasta el andamiaje de mis huesos.
El alba es la inocencia de la aurora,
cuando venga la luz vendrá contigo,
la lentitud del cielo es un castigo
y una habilitación que siento ahora.
Si el sol andando a pie viene en mi ayuda,
aún le falta su luz a la mañana,
no puedo verte y la memoria es vana,
no puedo hablarte y la palabra es muda.
La ausencia tiritante y aleada
se acorta convirtiéndose en espera,
si ceniza de ayer es la ceguera,
ceniza de esperar es la mirada.
La noche que es inútil como un ruego
va maniatando al mundo en su atadura,
y deja en el mirar la quemadura
de ti que me hace verte o me hace ciego.
Para volverte a ver sólo es preciso
que el lucero del alba empiece el vuelo
sobre La Golondrina, y en el cielo
haya un lento deshielo circunciso.
Tengo la sangre convertida en plomo
y la esperanza convertida en fe,
vivir para mirar sin saber qué,
mirar para temblar sin saber cómo.
Si el cielo dice que la luz vendrá
el sol está esperando todavía...
¡qué fuerza le da al hombre la alegría!,
ando tu sombra que en el suelo está.
Los ojos viven lo que están buscando
y hablo en voz alta para estar contigo;
puedo decir: Vendrás, y si lo digo
mañana es sólo una palabra andando.
¿En la lluvia mis manos reconoces?
tal vez nos está uniendo en sus extremos,y
en este mismo instante ya tenemos
un solo corazón que habla a dos voces.
No puedo más, no puedo más, la cita
que hace girar al cielo ya no ceja,
y vienes con la luz como se deja
una palabra en el papel escrita.
El tiempo lañador y transitivo
va dejando en el aire tu traslado;
ya nos empieza a unir y ya ha empezado
la extraña gloria de sentirme vivo.
La ausencia es una luz interrumpida,
el cielo palidece y azulea,
y el sol que nos alumbra, nos recrea;
la espera terminó; llega la vida.

(Luis Rosales)



Con la caida de la tarde mis labios susurran plegarias rogando que, dormido ya, mi esencia se traslade a tu busca por los cielos. Si de noche la ilusión es encontrarte, de día cada cosa me recuerda a ti, tal es asi que de día, que de noche, tu presencia permanece en mis sentidos, acercándome a tu lado.

Nada importa si en el cielo se engalan por la noche las estrellas, ni si el sol por la mañana, coqueto y tímido se esconde tras una estela de nubes; ni sol, ni luna, ni l nubes ni estrellas, por muy brillantes que sean enturbian ese recuerdo de tus ojos al mirarme. Tampoco el lejano el horizonte, delimitando dos mundos eclipsa la, grabada en la mente tengo, bella imagen de tus labios al hablarme, ni los campos de trigales ondulados por el viento compiten, sabios, pues perderían, con el vaiven de tu pelo, que guardo en mi pensamiento.

sábado, 20 de septiembre de 2008

...DE LA FLOR QUE CREE QUEMADA...






Yo soy la flor quemada por el aire
y la golondrina que ansía un nuevo cielo
Yo soy la espuma que la marea sacude
y el verde que ya no es tan verde de los campos.
Yo soy el otoño salvaje,
la luz amarilla y tenue de las tardes,
la tierra agrietada y seca
y las gotas tímidas de lluvia que acaricia el aire.
Yo soy el último baño del verano,
las sensaciones que sepultó la arena
y el girasol mustio en la era.
Yo soy la lágrima que se abraza al recuerdo,
El poema nunca escrito
y el higo que cae de la higuera.
Yo soy la mano que recoge el fruto,
la hoja seca que aplastó el olvido
y el aire que sin consuelo gimotea en tu ventana.

(Isabel Rivera Beltrán)



Ella es la vida que renace en las cenizas, el ave fenix reencarnado, la vencedora en toda guerra por perderlas, a sabiendas que más ofrece el que por convicción se retira que el que orgullosamente se presta al ciego combate de la sinrazón e ira.

La compañera en apuros que se olvida de lo suyo para proteger su gente. El oido que te escucha mientras cierra sus problemas, la mano que te levanta aun a costa de sus fuerzas. La palabra siempre amiga eternamente de guardia, para ofrecerla al sediento de ilusiones y esperanzas.

De sus fuerzas nada sabe, se mantiene abandonada, pesimista de si misma, caida, a veces cansada, pero siempre, siempre surge como fenix, aquel ave, de la flor que cree quemada por el aire ese del sur que prende vida en las alas con las que remonta vuelo para ser la Isabel esa, la amiga, la compañera, la del otoño salvaje, la de alegres primaveras pasadas en El Retiro, entre las hierbas aun frescas y eternamente tu mano, eternamente... poeta.

...ORGULLOSO BALUARTE DEL AMOR Y DE PROMESAS, EL BANCO DEL HOMENAJE ALTIVO Y CLAVADO QUEDA



Sentir intensamente la vida. Haber amado
y haber sufrido mucho, tener el alma ciega
esperando en la sombra una luz que no llega
o empeñada en dar vida a un sueño ya pasado.


Amar lo fugitivo. Enamorarse de una
sonrisa, de una sombra... Sentir la poesía
de alguna melancólica y lejana armonía
que, de un balcón abierto, vuela bajo la luna.


Despreciar lo mezquino. Hacer con loco empeño
del ensueño la vida y de la vida ensueño...
Extenuarse en una larga caricia loca;

y al final de una tarde magnífica y florida,
esfumarse en el cielo, abandonar la vida
con un sonoro verso de amores en la boca.

(Francisco Villaespesa)

El banco vacío y roto, símbolo del uso y disfrute entre sus tablas de la hermosa compañía. ¿Quien lo querría barnizado y nuevo por no usarse sus maderas?

Triunfo de la vida y notario de noches en vela abrazados los cuerpos en refugio, no de la brisa marina, compañera, sino abrigo de miradas indiscretas. Dos en uno que sujeta y se presta, firme madero, celestino de vetas moldeadas, a la cita clandestina, a la nunca cita a ciegas. Firme y férreo centinela, orgulloso baluarte del amor y de promesas, el banco del homenaje altivo y clavado queda, preso en su hermosa condena, entre las dunas y juncos esperando otras parejas que apoyándose en sus tablas se juren noches eternas.