viernes, 26 de septiembre de 2008
ETERNAMENTE AGRADECIDO
...hasta la linea que separa la madrugada del amanecer...

¡Tú, ventana a lo diáfano:
tranquilidad de lumbre:
(Jorge Guillén)

Torbellinos que arrastran de pasión mi sueño.Tormentas y tempestades con los que me acerco a ti, dejándome llevar por el huracán de tu recuerdo hasta la linea que separa la madrugada del amanecer permaneciendo junto a tu imagen en la retina para siempre grabada.
Ni el mayor de los tifones se asemeja al latido que golpea mi pecho al presentir tu cercanía mientras volamos entre luceros y estrellas que apagan, vergonzosas, sus brillantes cristales atenuadas por el calor que desprenden nuestras presencias en el cosmos del profundo yo interior que nos presta el espacio donde estrecharnos la mano mientras susurro un por fin.
...DEL PRIMER BESO APRESURADO, DE LA MANO EN EL HOMBRO TEMBLOROSA, Y UN BOTÓN QUE TENAZ SE ME RESISTE.
Y atada a esa tu espera que me gasta
Y aquí sigo esperando, nada intento

Esperar que la noche te me acerque, ilusión que me mueve en la mañana, y volando como gansos en la tarde encontrarnos entre nubes en lo alto. Aterroriza pensar un día sin que espere como espero desde hace tantos años, pues la espera es motor que mueve el reloj de la vida enamorado.
Bendita espera que mantiene el sabor del primer beso apresurado, de la mano en el hombro temblorosa, y un botón que tenaz se me resiste. Necesaria espera que maestra, educa a la edad no envejecer, manteniendo en la espera la certeza del encuentro en el poyo de la valla del colegio, cuando ya tan solo existe en los sueños ese poyo y esa valla.
Desgraciado el que carece de la savia que es la espera de conseguir aun en sueños lo imposible. ¿Lo imposible? que sabreis de lo imposible, si la espera es eso, la certeza, pues sin ella no hay posible, no hay espera... nza, no existes.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.


Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.
Perennes, resistentes al paso del tiempo, en permanente primavera acercándome al calor de tu recuerdo, y al mismo tiempo, frágiles y hermosas, como las azucenas; frágiles por depender su viveza del sueño que alimenta la esperanza, y hermosas, muy hermosas, como el tiempo añorado en el que andábamos por los caminos, de la estación, del colegio, del yo que se los nombres si solo tenía ojos para ti.
Otoño, otro otoño más en el que a través de las gotas de lluvia que absorbe con avaricia la tierra seca del verano me veo reflejado bebiendo las palabras de tus cartas recibidas tiempo atrás como esa dura y seca tierra bebe de la nube que alimenta su poder. Asi eres tu, mi nube, mi azucena, mi otoño, mi primavera, nunca invierno frío reservado ni calor anestesiante. Eres vida y fuente, que al fin y al cabo es o mismo, agua que da fuerza, que genera, que regenera.
Otoño, otro otoño en el que las hojas de tus cartas continuan sin caer al frío suelo del olvido.
lunes, 22 de septiembre de 2008
TAMPOCO EL LEJANO HORIZONTE DELIMITANDO DOS MUNDOS...
Dura la sombra hasta que viene el día
La ausencia es una luz interrumpida,
(Luis Rosales)

Con la caida de la tarde mis labios susurran plegarias rogando que, dormido ya, mi esencia se traslade a tu busca por los cielos. Si de noche la ilusión es encontrarte, de día cada cosa me recuerda a ti, tal es asi que de día, que de noche, tu presencia permanece en mis sentidos, acercándome a tu lado.
Nada importa si en el cielo se engalan por la noche las estrellas, ni si el sol por la mañana, coqueto y tímido se esconde tras una estela de nubes; ni sol, ni luna, ni l nubes ni estrellas, por muy brillantes que sean enturbian ese recuerdo de tus ojos al mirarme. Tampoco el lejano el horizonte, delimitando dos mundos eclipsa la, grabada en la mente tengo, bella imagen de tus labios al hablarme, ni los campos de trigales ondulados por el viento compiten, sabios, pues perderían, con el vaiven de tu pelo, que guardo en mi pensamiento.
sábado, 20 de septiembre de 2008
...DE LA FLOR QUE CREE QUEMADA...

Yo soy la flor quemada por el aire
y la golondrina que ansía un nuevo cielo
Yo soy la espuma que la marea sacude
y el verde que ya no es tan verde de los campos.
Yo soy el otoño salvaje,
la luz amarilla y tenue de las tardes,
la tierra agrietada y seca
y las gotas tímidas de lluvia que acaricia el aire.
Yo soy el último baño del verano,
las sensaciones que sepultó la arena
y el girasol mustio en la era.
Yo soy la lágrima que se abraza al recuerdo,
El poema nunca escrito
y el higo que cae de la higuera.
Yo soy la mano que recoge el fruto,
la hoja seca que aplastó el olvido
y el aire que sin consuelo gimotea en tu ventana.
(Isabel Rivera Beltrán)

Ella es la vida que renace en las cenizas, el ave fenix reencarnado, la vencedora en toda guerra por perderlas, a sabiendas que más ofrece el que por convicción se retira que el que orgullosamente se presta al ciego combate de la sinrazón e ira.
La compañera en apuros que se olvida de lo suyo para proteger su gente. El oido que te escucha mientras cierra sus problemas, la mano que te levanta aun a costa de sus fuerzas. La palabra siempre amiga eternamente de guardia, para ofrecerla al sediento de ilusiones y esperanzas.
De sus fuerzas nada sabe, se mantiene abandonada, pesimista de si misma, caida, a veces cansada, pero siempre, siempre surge como fenix, aquel ave, de la flor que cree quemada por el aire ese del sur que prende vida en las alas con las que remonta vuelo para ser la Isabel esa, la amiga, la compañera, la del otoño salvaje, la de alegres primaveras pasadas en El Retiro, entre las hierbas aun frescas y eternamente tu mano, eternamente... poeta.
...ORGULLOSO BALUARTE DEL AMOR Y DE PROMESAS, EL BANCO DEL HOMENAJE ALTIVO Y CLAVADO QUEDA

y haber sufrido mucho, tener el alma ciega
esperando en la sombra una luz que no llega
o empeñada en dar vida a un sueño ya pasado.
de alguna melancólica y lejana armonía

El banco vacío y roto, símbolo del uso y disfrute entre sus tablas de la hermosa compañía. ¿Quien lo querría barnizado y nuevo por no usarse sus maderas?
Triunfo de la vida y notario de noches en vela abrazados los cuerpos en refugio, no de la brisa marina, compañera, sino abrigo de miradas indiscretas. Dos en uno que sujeta y se presta, firme madero, celestino de vetas moldeadas, a la cita clandestina, a la nunca cita a ciegas. Firme y férreo centinela, orgulloso baluarte del amor y de promesas, el banco del homenaje altivo y clavado queda, preso en su hermosa condena, entre las dunas y juncos esperando otras parejas que apoyándose en sus tablas se juren noches eternas.
