ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

martes, 11 de noviembre de 2025

MÁS TABERNA, MÁS NOSOTROS.

Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.

Moviéndose a compás, como una estúpida
máquina, el corazón.
La torpe inteligencia del cerebro,
dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso,
buscándole sin fe,
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.

Voz que, incesante, con el mismo tono,
canta el mismo cantar,
gota de agua monótona que cae
y cae, sin cesar.

Así van deslizándose los días,
unos de otros en pos;
hoy lo mismo que ayer...; y todos ellos,
sin gozo ni dolor.

¡Ay, a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir!
Amargo es el dolor, ¡pero siquiera
padecer es vivir!

(Poema de mi amigo, Gustavo Adolfo Bécquer)


Hoy estuvo Manuela en la taberna. Al principio no la reconocí, vuelta de espaldas a mí y con una cascada de pelo de invierno, blanco entre grises, que me llamó la atención al sentir que era alguien de antes y que encontraría de nuevo.
Se dió la vuelta y era Manuela, la misma Manuela de siempre, con una copa en la mano y hablando con un Cipri al que parecía rescatar de su fondo del no ser y que el viejo tabernero reconocía al ver la viveza, casi nunca encendida, de sus ojos.
Manuela y el Cipri. Cuántas noches de mostrador y taburetes hasta madrugadas altas, cuantas conversaciones y cuantos poemas.
Hoy ha vuelto ese brillo de la taberna matando las sombras llenas de bachatas y gente nueva sin sentido ante el refugio de los inadaptados de la calle.
Manuela, poemas sentidos y duros, como ella, poemas de whiskys y lágrimas, poemas fotográficos en palabras retratando ese mundo personal de Manuela, que ha vuelto hoy a dejar una marca en el tablero de la mesa mientras el Cipri hablaba animado.
Hoy, como siempre que regresa alguien veterano en mil batallas asociales , ha sido más taberna, más nosotros.


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