ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

sábado, 14 de febrero de 2026

SE ME HA DORMIDO UN SUEÑO


Se me ha dormido un sueño en el café
vencido por el tiempo de nunca volver.
La tarde en el colegio y un corazón
clavado en el pupitre entre los dos.

Eras algo más rubia y, así de pie,
pareces aún más alta de lo que pensé.
Cuando tú eras la envidia y yo el por qué
que tu padre decía te iba a perder.

Quiero echar la vista atrás
donde se encuentran
mi plumier y mi compás
y tus trenzas.

Y volver a rebuscar por un solar,
yo, mis ganas de pelear, y tu, el susto
que te daba no verme más
a fin de curso.

Ay, amor, amor primero,
y de segundo, tercero y cuarto.
Ay, amor, te quise tanto,
cuando el beso era amor
y el amor canto.

Amor desde el gimnasio a la excursión,
desde la geografía, amor sin control.
Amor de tinta y tiza,
amor de portal,
amor de cada día y en cada lugar.

Amor que aún ahora guardo en la piel,
la párvula la caricia, el tope temblor.
Amor vestido, amor de nunca volver.
Camarero, por favor, otro café.

¿Donde están, donde se encuentran
mi plumier y mi compás
y tus trenzas?

Y volver a rebuscar por un solar,
tú, las ganas de pelear, y yo, el susto
que me daba no verte más
a fin de curso.

Ay, amor, amor primero,
y de segundo, tercero y cuarto.
Ay, amor, te quise tanto,
cuando el beso era amor
y el amor canto.

Ay, amor, amor primero,
y de segundo, tercero y cuarto.
Ay, amor, te quise tanto,
cuando el beso era amor
y el amor canto.

(Poema/canción del cantautor Patxi Andión)

Hoy, la jarra de cerveza en el Mono Rojo me sabe a ayer...

Comenzó su camino como regalo por san Valentín de una niña de doce años a su novio de trece. Dos críos en el secreto compartido tan solo con algunos, pocos, amigos cómplices y colaboracionistas del querubín del arco y las flechas de amor, que intercambiaron presentes en ese primer día de los enamorados que celebraron juntos y con la ilusión de la poca edad y toda una vida por delante.
Nadie pensó que pasaría después muchos san valentínes semienterrado en el barro donde el chaval lo tiró, por la ventanilla del coche de su padre al romper la relación después de casi cuatro años y ya vivir un nuevo amor y mostrarle esa prueba de compromiso al tirar el otro que había intercambiado en la niñez.
Cuántas veces el niño ya adulto habría podido ir a buscar ese anillo de plata, sencillo pero lleno de significado y promesas inocentes y sinceras fruto de la inexperiencia y la espontaneidad de dos almas jóvenes que se atraían sin poderlo, ni quererlo, evitar.
Pero nunca fue a buscarlo. Seguramente nunca lo hubiera encontrado entre hierbajos, lodos y basura, pero aunque lo perdió al lanzarlo desde el vehículo, se podría decir que siempre lo tuvo, de manera evocada, añorada, invisible en su dedo pero sentido en el corazón donde siempre guardó un hueco para esa niña que comenzó a andar, al igual que él, en los lares del amor de la mano del muchacho que la correspondía.
Quién sabe dónde se encontrará ese presente de plata en forma de anillo del que tan cruelmente se deshizo de él y que acompañado de un tierno e inocente beso le fue entregado en un día como hoy.
Es curioso, pero después de más de cincuenta y tantos años, en ocasiones, el pulgar de la mano derecha acaricia la falange del anular donde debería encontrarse tan emotivo y valioso regalo.

¡¡¡Adiolinda, por favor, otra cerveza, por el sueño perdido y nunca olvidado.!!!

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