ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

miércoles, 21 de enero de 2026

CUALQUIERA TIEMPO PASADO...

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir:
allí van los señoríos,
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos;
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

(Fragmento de "Coplas por la muerte de mi padre", de mi amigo Jorge Manrique).

Noche larga en la taberna para Forastero Quizás. Solo, sin hablar, mirando el crepitar de las llamas en la hoguera y dando vueltas con la mano a una jarra vacía de cerveza que, al poco, Adiolinda, atenta, le cambió por otra espumante y fresca aunque Forastero, si se enteró del cambio, nada dijo ni agradeció.
La Maruxaina se acercó a la mesa en la que Forastero pensaba y sin decirle nada, tomó una de sus manos y se sentó mirándole fijamente a los ojos.
Apretaba su mano, transmitiendo un calor auxiliar al estado de ánimo del parroquiano.
La Maruxaina había adivinado los tristes pensamientos que mantenían al amigo de tantas noches tabernarias en ese estado, y le estaba transmitiendo en su cercanía el valor y la fuerza necesaria para sobreponerse, sin palabras huecas, sin gestos inútiles, tan solo una mano apretada y esperar acompañando al amigo herido en los recuerdos.
Las lágrimas empezaron a brotar de los ojos del habitual del Mono Rojo. Sudar los ojos por los claveles que le irritan hubiera dicho Forastero, pero la Maruxaina sabía que empezaba a echar fuera los malos pensamientos, los que atenazaban su corazón, y soltando la mano, la sirena le abrazó fuertemente mientras le decía, llora si quieres, pero sabes que nadie muere si alguien le recuerda, como tú a tu padre, susurró la Maruxaina mientras se levantaba soltando al Forastero y dejando en su mesa unas pequeñas hojas de roble secas.

No hay comentarios: