ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

viernes, 30 de enero de 2026

VIENTO DEL SUR

¡espera! ¡no te vayas!
¿De parte de quién es? ¿Quién dijo eso?
Besos que yo esperé, tú me has dejado
en el ala dorada de mi pelo.
 
¡No te vayas! ¡alegra más mis flores!
Y sé, tú, viento amigo mensajero;
contéstale diciendo que me viste,
con el libro de siempre entre los dedos.
 
Al marcharte, enciende las estrellas,
se han llevado la luz, y apenas veo,
y sé, viento, enfermo de mi alma;
y llévale esta «cita» en raudo vuelo.
 
...Y el viento me acaricia dulcemente,
y se marcha insensible a mi deseo...

(Poema de mi amiga Gloria Fuertes)

Siempre le estaré agradecido al viento del sur, no el cálido proveniente de África, con la calima de polvo de arena del desierto, sino al otro, al frío, al de poniente, que después de cruzar el Atlántico entra por el suroeste de la península y llega hasta mí, con su fresca temperatura traiéndome noticias nuevas para prepararme.
Es el viento que, cuando estuve limpiando la costa coruñesa del sucio y maloliente chapapote con el que el Prestige ensució las bonitas rías y playas gallegas, en una noche de cielo limpio y estrellado, en el que casi diría que alzando la mano podría alcanzar alguna de esas luces con las que las estrellas nos hacen saber que continúan ahí, velando nuestros sueños, me dijo que iba a tener una hija, la hija de las estrellas.
Corría el año 2002, y dos años después las estrellas nos bendijeron con una preciosa niña con dos hermosos luceros en su cara y que el poniente celebró conmigo junto a las luces celestes que nos acompañaron en esa celebración alegre como ninguna.
Es el viento de las noticias futuras, de las buenas noticias, es el céfiro que de repente se presenta golpeando tu cara con su fría mano y te susurra al oído.
Es la brisa que arrampa con lo negativo dejando la ventana del destino abierta para que lo mejor te visite de su mano.
Es el vendaval que limpia tus desniveles, tus crisis emotivas, tus declives, y te sube a lo más alto del cosmos, allí donde solo la energía divina habita devolviéndote después a tierra completamente renovado.
Mi querido viento del sur, amado y  atlántico poniente, te debo mucho, sobre todo dos luceros que ya tienen casi veintidós años y de la que tenías razón, solo había que alzar la mano y se me agarró a ella la Niña de las Estrellas, mi hija.


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