ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

martes, 30 de diciembre de 2025

DENSA OSCURIDAD

Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El brillante sol se apagaba, y los astros
Vagaban apagándose por el espacio eterno,
Sin rayos, sin rutas, y la helada tierra
Oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
La mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
De esta desolación; y todos los corazones
Se congelaron en una plegaria egoísta por luz;
Y vivieron junto a hogueras - y los tronos,
Los palacios de los reyes coronados - las chozas,
Las viviendas de todas las cosas que habitaban,
Fueron quemadas en los fogones; las ciudades se consumieron,
Y los hombres se reunieron en torno a sus ardientes casas
Para verse de nuevo las caras unos a otros;
Felices eran aquellos que vivían dentro del ojo
De los volcanes, y su antorcha montañosa:
Una temerosa esperanza era todo lo que el mundo contenía;

(Fragmento del poema Oscuridad, de mi amigo Lord Byron)

Ni entiendo donde estoy ni se como he llegado hasta aquí, pero me encuentro inmerso en un espacio oscuro, negro, denso, y debo llevar bastante, porque he perdido sentidos que no necesito en este desconocido espacio.
No se usa la vista, debido a que esta densidad oscura no deja paso ni a un rayo de luz, aunque posiblemente no exista en este plano algo capaz de emitir algo de claridad.
Tampoco se utiliza el oído, ya que en está tupida y compacta oscuridad es imposible escuchar el grito más agudo que exista.
Todo es intuición, y gracias a ella se que no estoy solo, que al menos otra persona se mueve por este universo negro.
He dicho persona, y desconozco si aún somos personas como éramos anteriormente. Desconozco si tenemos cuerpo o somos solo una idea, un alma pedaleando en la zona oscura, producto de una muerte no enterada ni programada.
No siento miedo, al contrario, necesito contactar con quien comparto zona, y así lo pienso, ya que tampoco se habla si no es con la mente, ya he dicho que inmersos en este éter nada se escucha, concentrado en las sombras más oscuras.
Pienso en eso y de nuevo siento que alguien me contesta e inmediatamente notó como se estrecha el espacio entre ambos.
¿Estaremos muertos sin saberlo? Debe ser una experiencia parecida si no lo estamos, porque salvo la paz y tranquilidad que aquí se siente, nada permite alterar la situación.
Algo me sacude los hombros y ya escucho claramente mi nombre:
"Forastero, te haces viejo, ya te duermes en cualquier sitio - me decía entre risas Adiolinda, la camarera de la taberna, mientras yo, sin todavía entender nada, con esa cara de bobo recién despertado y sin espabilar aún, me encontraba perdido y sobresaltado.
No entiendo nada, salvo que todo fuera un extraño sueño.

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