ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.

ACERCATE Y SIENTATE UN RATO, ESTÁS EN LA TABERNA DEL MONO ROJO, AQUÍ TODA ILUSION ES POSIBLE.
Casi sin pensarlo nos fuimos sentando, uno tras otro, en torno a la chasca que encendió el Cipri, y asi pasamos la noche, escuchando las historias que alguien, no se quien, cualquiera que fuese, narraba despacito, creando un entorno de magia y misterio del que no queríamos salir.

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO

QUE LA POESIA NOS SALVE DEL MUNDO
LO IMPOSIBLE SOLO EXISTE EN TU VIDA

jueves, 9 de diciembre de 2010

...MI ALMA EN FOTOGRAFÍAS Y AZUCENAS...



Federico García Lorca: Pequeño Vals Vienés

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.


Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.


Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.


En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.


Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".


En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Con el paso de los años mi alma se va quedando entre fotografías y cartas, entre escritos y poemas que desgranan el camino que siempre recorrí con una sonrisa hacia fuera, quizás con el único arrepentimiento de aquellas cosas que dejé por hacer y que a estas alturas quizás nunca haré ya.

La vida no es como un tango como dicen, triste, trágico; la vida es más como un vals, con sus giros y vueltas agarrado a tu mano, abandonado a su loco torbellino de pasión entre gasas y tules del vuelo de un vestido en el aire, abrazando los largos y acompasados pasos a lo largo del salón, en círculos cerrados y repetitivos, encerrando los sentidos al cerrar los ojos adivinando tu sonrisa mientras giras, conteniendo la risa alegre que resuena aún en mis oidos mientras miro tu fotografía, pequeña porción de mi alma, presa entre el color sepia del papel.

Y cuando sereno, con los párpados cubriendo mis ojos, en la noche, imagino "ovejas y lirios de nieve por el silencio oscuro de tu frente...y en las ondas oscuras de tu andar, quiero, amor mío, amor mío, dejar, violín y sepulcro, las cintas del vals."

sábado, 7 de agosto de 2010

NIÉGAME EL PAN, EL AIRE, LA LUZ, LA PRIMAVERA, PERO TU RISA NUNCA, PORQUE ME MORIRÍA.


Quítame el pan si quieres
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríe de la noche
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete del torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

(Pablo Neruda)



Y es que, aún ahora, con el paso del tiempo, resuena en mi interior el sonido fresco y alegre de tu risa, de aquella que, tímida tu, sonrojada intentabas ocultarme girando la cabeza en un movimiento que recuerdo hoy junto con las notas de tu risa, aquella que tan solo eclipsaba la sonrisa picaruela, adolescente enamorada.

Los años parecen que borran algún recuerdo, algún momento, pero tengo tantos guardados en las mejores páginas de mi vida, en las más ilusionadas, que compensan los perennes a los por edad perdidos para siempre.

Los sobresaltos, los miedos a que nos vieran, los deseos de la hora que no llegaba de verte, el "cabrón" del cartero que esperado durante horas veía pasar por delante de mi casa sin detenerse a depositar la tan deseada y esperada carta.

Las cartas, esas traidoras y culpables cartas que nos separaron, condenando a vernos de nuevo a escondidas pasados los años, y entre ellos más años de sequía. Las cartas y mi yo desordenado y vago al escribir. En ocasiones pienso que si hubieramos tenido como hoy la ventaja de la red, quizás esta Taberna del Mono Rojo nunca hubiera abierto sus puertas, porque quizás no hubiera hecho falta. Que idiota fuí, dejando pasar el tiempo sin una letra, sin una frase, sin una carta, sabiendo que también veias pasar al cartero, perdón lo de cabrón, de largo.

En fin, de un tiempo para acá solo me quedan los recuerdos, los buenos, y tu risa, tu risa que retumba todavía en mi interior y me obliga a veces a mirar a mi lado porque siento que estás ahí, escondiendo el rostro bajo la melena suave que aún siento como si fuera ayer cuando la acariciaba. Como si fuera ayer....

Al igual que decía el poeta, niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca, porque me moriría. ¿o no, para purgar mi culpa?

viernes, 11 de junio de 2010

QUE RECORDARME PUEDES; ODIARME, NO.


Hubo un tiempo... ¿recuerdas? su memoria
Vivirá en nuestro pecho eternamente...
Ambos sentimos un cariño ardiente;
El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.

¡Ay! desde el día en que por vez primera
Eterno amor mi labio te ha jurado,
Y pesares mi vida han desgarrado,
Pesares que no puedes tú sufrir;

Desde entonces el triste pensamiento
De tu olvido falaz en mi agonía:
Olvido de un amor todo armonía,
Fugitivo en su yerto corazón.

Y sin embargo, celestial consuelo
Llega a inundar mi espíritu agobiado,
Hoy que tu dulce voz ha despertado
Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.

Aunque jamás tu corazón de hielo
Palpite en mi presencia estremecido,
Me es grato recordar que no has podido
Nunca olvidar nuestro primer amor.

Y si pretendes con tenaz empeño
Seguir indiferente tu camino...
Obedece la voz de tu destino
Que odiarme puedes; olvidarme, no.

(Lord Byron)




¿Odiarme? no, jamás, aunque quizás consuele a alguno el trueque del no olvido por el odio, a mi no. Prefiero tu olvido a tu odio, porque nunca me odiaste, nunca te odié, antes bién, al contrario, en mi marcha por la vida siempre estuvo tu imagen persiguiéndome, como si en sueños provocados volaras a mi lado, y cuando tu no volabas lo hacía yo, consciente de donde iba, donde dirigía mis pasos y el recibimiento que me esperaba al llegar y encontrarte la más bella, como siempre.

Quizás ese soplo de aire fresco me hizo llegar tan lejos, tan vivido y sin embargo tan al principio de todo, por tí, tan presente en cada momento, en una mirada furtiva, en el brote de una planta, en el fugaz movimiento de una estrella o el traslado delicado de las nubes empujadas por la suave brisa, como me empujan los recuerdos hacia ti, delicada y silenciosamente, con nocturnidad y el afán de encontrarte como única mochila.

Que recordarme puedes; odiarme, no.

lunes, 24 de mayo de 2010

DEFINITIVAMENTE PRESO



Reniego, lápiz partido,
Todo cuanto deseé.
Y no soñé ser servido
De ir a donde nunca iré.

Paje embutido en harapos
Del triunfo que otros tuvieron,
Yo podré amar estos trapos
Por ser cuanto a mí me dieron.

Sabré, príncipe mendigo,
Coger, con la buena gente,
Entre el ondear del trigo
La amapola inteligente.

(Fernado Pessoa)



Pensando toda la noche, no en tí, quizás solo en mi cuando creía que era en los dos. No rompo el lápiz ni reniego de él, pues los trazos que dibuja es la vida que escogí, la que, sin darme cuenta, es verdad, empezaba en la pendiente cruel, que luego de decidir no tienes la ocasión de parar la cuesta ¿abajo?, no creo, quizás la que te toca, porque nadie te avisa de lo que el camino guarda y espera.

Pensando toda la noche, perdido entre la luz azulada de la luna entre montañas, quizás las que no me atrevo a saltar. Frontera entre dos mundos, me mantiene preso en uno del que no logro escapar más que pasando la noche en vela oteando pasos que me lleven de un lado a otro, aunque siempre amanezco en el mismo tiempo y lugar. Definitivamente preso.

miércoles, 19 de mayo de 2010

BUENA ES LA BUENA MEMORIA, MEMORIA DEL QUE SE ACUERDA...



A la sombra te sientas de las desnudas rocas,
y en el rincón te ocultas donde zumba el insecto,
y allí donde las aguas estancadas dormitan
y no hay hermanos seres que interrumpan tus sueños,
¡quién supiera en qué piensas, amor de mis amores,
cuando con leve paso y contenido aliento,
temblando a que percibas mi agitación extrema,
allí donde te escondes, ansiosa te sorprendo!

—¡Curiosidad maldita!, frío aguijón que hieres
las femeninas almas, los varoniles pechos:
tu fuerza impele al hombre a que busque la hondura
del desencanto amargo y a que remueva el cieno
donde se forman siempre los miasmas infectos.

—¿Qué has dicho de amargura y cieno y desencanto?
¡Ah! No pronuncies frases, mi bien, que no comprendo;
dime sólo en qué piensas cuando de mí te apartas
y huyendo de los hombres vas buscando el silencio.

—Pienso en cosas tan tristes a veces y tan negras,
y en otras tan extrañas y tan hermosas pienso,
que... no lo sabrás nunca, porque lo que se ignora
no nos daña si es malo, ni perturba si es bueno.
Yo te lo digo, niña, a quien de veras amo:
encierra el alma humana tan profundos misterios,
que cuando a nuestros ojos un velo los oculta,
es temeraria empresa descorrer ese velo;
no pienses, pues, bien mío, no pienses en qué pienso.

—Pensaré noche y día, pues sin saberlo, muero.

Y cuenta que lo supo, y que la mató entonces
la pena de saberlo.

(Rosalía de Castro)





...Mariquita quita quita
Quítame dolor y pena
Debajo de tu reboso
Se pasa una noche buena
Buena es la buena memoria
Memoria del que se acuerda
Se acuerda de San Francisco
San Francisco no es Esteban
Esteban no es ningún santo
Santo es aquel que le rezan
Rezan los padres maitines
Los maitines no son completos
Completas serán las mañas
Las mañas de un hechicero
Hechicero es el que urde
Urde la mujer su tela
Tela la del buen cedazo
Cedazo de harina y cuerda
Cuerda la de los cochinos
Los cochinos tragan hierba
De la hierba nace el trigo
Del trigo es el que se siembra
Se siembra porque es costumbre
Dijo un viejito al pasar
Y lo echaron a la lumbre
Porque no supo trovar
Y lo echaron a la lumbre
Porque no supo trovar

(Café Tacuba)

sábado, 15 de mayo de 2010

...ENVOLVIENDO EL REGRESO A LA CAMA CARCELERA...





Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

(Julio Cortazar)








El amargo café de media noche entre las mesas vacías, prólogo de noche entera contigo entre mis brazos mientras los demás piensan que reposamos tranquilamente junto a ellos en el lado izquierdo de la cama.

Ni la fría caricia de la nieve entorpece el lenguaje de las manos, que solícitas calientan nuestro cuerpo, etéreo entre lazos de plata entrecruzados. Y en las casas duermen esperando un nuevo dia mientras nosotros jugueteamos entre las sombras del espacioso infinito, adornado de velas temblorosas y el eco de tu risa envolviendo el regreso a la cama carcelera cuando el sol despereza su letargo sacudiendo las oscuras cortinas de la noche.

Nuevo día.



martes, 27 de abril de 2010